La evocación del pasado domina la Pasarela Cibeles

Roberto Verino y Francis Montesinos recuperan la España 'cañí'

Todo evocaba el pasado. La primera jornada de la pasarela Cibeles, que se inició ayer en Madrid, fue un continuo revival. Jesús del Pozo fue más fiel a sí mismo que nunca; Antonio Pernas, que se inspiró en Giacometti inundó la pasarela con la sensualidad de los años cincuenta; Roberto Verino desempolvó los valores tradicionales y recuperó la España cañí, y Francis Montesinos dedicó su colección a los gitanos y a Lola Flores, cuyo rostro aparecía impreso en uno de sus estampados. Todos coincidieron en sus propuestas para el verano del 96 en situar la falda por encima de la rodilla o bajarla hasta los tobillos en los pantalones de pitillo y en el color negro como estandarte.

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Cuando Mónica Bellucci, una romana de 26 años, saltó al escenario llevando de la mano un galgo negro, la Pasarela Cibeles subió de tono. Lucía un vestido negro con claveles rojos bordados de Roberto Verino. Los aires de pantera de la Bellucci fueron sólo el inicio de una colección España en el alma dedicada a resaltar los valores raciales y representada en camisetas con bailadoras estampadas o pañuelos de toreros reconvertidos en camisas. "Es una forma de reivindicar algo que nos pertenece, con buen gusto y sin pasarse", aseguró Roberto Verino. El pase de la colección de este diseñador gallego, que mezcla las batas de toalla con el marabú y los mantones de manila con los pantalones charol, fue todo un éxito de estilismo. Destacó la ropa y la top model elegida como estrella del pase.A Verino le precedió Francis Montesinos, que estuvo a la altura de las circunstancias. El diseñador valenciano inundó la pasarela de claveles, zapatos de bailaora y marabús de tules y lunares. En Oro de ley no faltan ni los encajes elásticos ni las zapatillas de esparto decoradas con pedrería. Todo ello amenizado por el flamenco. "En estos momentos tengo la producción bien situada, y mi ropa volverá a estar en las tiendas", aseguró Montesinos. Como los otros diseñadores, y ésa fue la tónica de la jornada, Montesinos destacó por la elección de tejidos, a los que él calificó como "pequeñas joyitas caseras". Había licras transparentes, algodones mezclados con hilos de oro y tira bordada.

El resto de la jornada fue menos colorista. Paco Casado, que abrió los desfiles, también recurrió a tejidos envejecidos, hechos a mano y a las sedas. Destacaron las faldas largas abiertas hasta la cadera y los biquinis de red. Todas las modelos desfilaron descalzas y con dibujos bereberes en los pies. La sorpresa del pase la puso el diseñador Antonio Alvarado, que lució algunos modelos.

Tejidos ecológicos

Le siguió en orden de aparición Jesús del Pozo, quien presentó una colección de calle que esta vez si se pondrá a la venta en las tiendas. Destacó como siempre el colorido y sus clásicos vestidos trapezoidales, realizados en tejidos ecológicos. "No llevan nada que pueda, dañar la piel. Están realizados con algodones y fibras sintéticas, en fábricas con un proceso para efiminar los residuos que tampoco contarnínan", dijo Del Pozo.En el caso de Antonio Pernas, el acromatismo en blanco y negro es algo especialmente buscado. Y lo mismo con los tejidos, como recuperados del baúl de la abuela, hasta conseguir texturas de principios de siglo. La línea de su colecición, cuidada hasta el último detalle, arranca en el típico sastre de os anos cincuenta, hasta llegar a las chaquetas cortas y los vestidos ligeramente evasés que utilizaba en los años sesenta JacqueIine Kennedy. Pese a la tendencia al revival, Pernas supo combinar lo más clásico con lo más moderno.

No faltaron en la primera jornada las caras conocidas. Joaquín Cortés, Carmen Maura, Pilar Miró, Elena Benarroch y Ana Belén presenciaron los desfiles de sus diseñadores favoritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 26 de septiembre de 1995.