Trampa para cazar trozos de átomos
Los rayos cósmicos no son más que trozos de átomos (protones y núcleos de carbono, de oxígeno o incluso de hierro) que inundan el espacio y que bombardean sistemáticamente la Tierra desde todas las direcciones. Cada segundo llegan a la superficie del planeta 200 rayos cósmicos por metro cuadrado. Suponen el 10% de la radiación natural (el resto se debe a la desintegración de los propios elementos terrestres), y tienen mucho que ver con la evolución de las especies como un agente de las mutaciones, ya que, al dar en un gen de cualquier organismo vivo, pueden inducir cambios en el ADN que luego prosperan o no en los descendientes del animal o planta tocada.Este bombardeo cósmico, descubierto en 1911, se genera en el Sol, seguro, también en violentas explosiones estelares y, tal vez, en agujeros negros o en fenómenos cósmicos desconocidos que escupen ingentes cantidades de partículas eléctricamente cargadas que se aceleran en los campos Miagnéticos.
Los científicos calculan que en su trampa de 5.000 killómetros cuadrados cazarían unos cincuenta rayos cósmicos de alta energía al año (hasta ahora sólo tienen constancia de 10 acontecimientos de este tipo). Pero un rayo cósmico de altísima energía no llega a la Tierra como un impacto individual, sino como un enjambre de millones de partículas en cascada.


























































