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CARTAS AL DIRECTOR

Esperanza perdida

Hace meses aIbergaba la esperanza de que ningún miembro del Gobierno socialista tenía nada que ver con los GAL. Hoy, después de la rueda de prensa de Ricardo García Damborenea y de las declaraciones de los presuntos implicados en el caso GAL, he perdido esa esperanza.Quiero que Felipe González sepa que, para mí, ha sido el mejor presidente que ha tenido España en toda su historia. Quiero que sepa que tengo la seguriad de que es un hombre honrado. Sin conocerle, estoy seguro de que no se ha enriquecido en el ejercicio de sus responsabilidades.

Sin embargo, no puedo aceptar que me diga que de los GAL se enteró por la prensa. Creo que eso no es cierto. No puede serlo si a Amedo y Dominguez se les ha pagado dinero, durante años, de los fondos reservados, como parece desprenderse del sumario instruido por el juez Garzón. Tampoco puedo aceptar que me diga que nunca habrá pruebas de la implicación del Gobierno socialista en la trama GAL. Ni tampoco me sirve que me asegure que no habló de los GAL con Damborenea. Lo que yo necesitaba que me dijera es que las acciones de los GAL le repugnan, que le repugna la guerra sucia contra ETA, que nunca permitiría el uso de fondos reservados para matar o secuestrar seres humanos o para comprar el silencio de unos condenados. Necesitaba, en fin, que me dijera que, si hubieran puesto en su conocimiento cualquier hecho de los conocidos hasta la fecha, lo hubiera denunciado ante los tribunales.

Por todo ello, yo con todo mi dolor, tengo que decirle que no quiero que siga siendo mi presidente -ni mi secretario general-, porque la sombra de la duda va a ahogar al PSOE justo cuando más falta hace el socialismo en el mundo.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de agosto de 1995