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Crítica:CINE

De la realidad a la ficción

Realizador de 15 largometrajes en los últimos 20 años, el norteamericano John Carpenter es un entusiasta del cine fantástico que sólo concibe trabajar dentro de él. Gran entusiasta de la serie B, de las películas de bajo presupuesto, pero también de las grandes producciones, su irregular cine se mueve entre unas y otras con muy diferentes resultados.Tras unos modestos, pero interesantes, trabajos, como La noche de Halloween (1978), y algunas importantes y atractivas producciones, como La cosa (1982) y Starman (1984), a finales de los años ochenta y principios de los noventa rueda algunos títulos que más vale olvidar.

Sin embargo, con En la boca del miedo hace uno de sus más personales e interesantes trabajos. Tomando como punto de partida el mundo de su admirado escritor H. P. Lovecraft, construye una historia que parte de la realidad para llegar a la ficción, llena de sus, peculiares obsesiones, donde no cabe más explicación posible que la propia película. Una obra redonda que se cierra sobre sí misma, que encantará a los entusiastas de lo fantástico, pero puede indignar a sus detractores.

En la boca del miedo

In the mouth of madness. Director: John Carpenter. Guionista: Michael de Luca. Fotografía: Gary B. Kibbe. Música: John Carpenter, Jim Lang. Estados Unidos, 1994. Intérpretes: Sam Neill, Julie Carmen, Jürgen Prochnow, CharIton Heston. Estreno en Madrid: Fuencarral, Madrid.

Mundo paralelo

Una vez más narra cómo una fuerza maléfica, que se mueve en un mundo paralelo, trata de penetrar en el nuestro a través de los seres humanos, pero esta vez lo hace por un camino tan curioso como es el de la literatura en primer plano y más al fondo el cine. A través de una historia que, en último término, trata de criticar el alto grado de comercialización alcanzado por la literatura, y también por el cine, y el paulatino embrutecimiento, enloquecimiento, de los lectores y espectadores.En la boca del miedo expone el enfrentamiento entre la realidad, representada por el detective de una compañía de seguros, alguien que sólo cree en lo que ve y toca, y la fantasía, encarnada por un escritor de novelas de terror de gran éxito, que incluso perturban las facultades mentales de sus lectores. Y cómo en esta lucha gana el escritor al convertir al detective en el personaje principal de su última novela, que, para dar un giro más a la historia, tiene el mismo título que la película y acaba convirtiéndose en una producción dirigida por el propio John Carpenter.

Narrada a lo largo de una vuelta hacia atrás, según una de las más antiguas características del género, describe un curioso fin del mundo destrozado por una masa de lectores y espectadores enloquecidos. Con su estructura concéntrica y repetitiva, se convierte en la mejor y más personal película de un realizador irregular como Carpenter.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de agosto de 1995