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GUERRA EN LOS BALCANES

Solana suspende su viaje a la zona y se reúne en Ginebra con los mediadores de la ONU y la UE

El ministro español de Asuntos Exteriores, Javier Solana, suspendió ayer su previsto viaje a la antigua Yugoslavia como presiden te del Consejo de Ministros de la Unión Europea (UE) por "razones de seguridad, según explicó. En su entorno se asegura, no obstante, que la visita a Zagreb ha sido aplazada para no dar la impresión de que avala con su presencia la ofensiva del Ejército de Croacia en la Krajina. Ayer mismo partió hacia Ginebra, donde se reunió, anoche, con los mediadores de la ONU y la UE para tratar de reactivar el proceso diplomático y abordar el problema de los refugiados.

Rara vez se había visto a Solana tan cansado. Llegó ayer a Madrid de Brunei, vía Hong Kong y París, poco después de las nueve de la mañana; despachó con el presidente Felipe González, y, a mediodía, dio una conferencia de prensa para explicar que suspendía su visita a Croacia y Bosnia, pero que, en cambio, esa misma tarde salía para Ginebra.La postergación de su viaje es achacable, según el ministro, "exclusivamente a razones de seguridad", porque Unprofor (las fuerzas de Naciones Unidas en la zona) "no puede facilitar los helicópteros" para llegar a Sarajevo, la capital sitiada de Bosnia.

Ese argumento no es, sin embargo, válido para aplazar su desplazamiento a Zagreb, que los colaboradores del ministro justifican porque "no es políticamente oportuno ir ahora a la capital croata".

Solana tuvo anoche una cena de trabajo a las afueras de Ginebra con los mediadores para la antigua Yugoslavia de la ONU, Thorvald Stoltenberg, y de la UE, Carl Bildt, que acaban de regresar de Zagreb y Belgrado, respectivamente. Hoy se entrevistará en la ciudad suiza con su homólogo croata, Mate Granic, y con la responsable de la ayuda hurnanitaria de Naciones Unidas, Sadako Ogata.

Con los mediadores "se van a hacer tres cosas", explicó Solana: "Analizar cómo se puede frenar la extensión del conflicto, estudiar la reactivación del proceso diplomático y tratar de cómo hacer frente a la desastrosa situación humanitaria" provocada por la ofensiva croata.

El ministro fue ayer todavía más prudente que de costumbre cuando se le preguntó por la actitud de EE UU y Alemania. El presidente Clinton enfatizó anoche su justificación de la acción militar en la Krajina al afirmar que la presión croata puede ser beneficiosa para poner fin a la guerra en los Balcanes. El viernes, Alemania edulcoró todo lo que pudo el comunicado de la UE sobre el ataque, que los Quince ni siquiera han condena do expresamente.

Austria intentó, en vano, que la UE no suspendiera el plan de cooperación Phare con Croacia. Sin embargo, ayer, el canciller Franz Vranitzky condenó claramente la ofensiva. En cuanto a Alemania, el jefe del Gobierno, Helmut Kohl, señaló que no hay solución militar posible y que sólo el presidente ruso, Borís Yeltsin, tiene capacidad real para influir sobre los serbios. El Kremlin, por su parte, condenó "categóricamente" la escalada militar croata, en especial la violencia contra los cascos azules, y volvió a pronunciarse contra los ataques aéreos de la OTAN, como el que el día anterior se lanzó por aviones norteamericanos contra una base de misiles serbios en Krajina.

Cuando se le preguntó sobre la actitud de EE UU, Solana contestó: "Trabajamos todos en la misma dirección". Al comunicado de la UE "hubo que hacerle algunas matizaciones de distintos países", reconoció después, pero en este caso también "estamos todos en la misma línea". ¿Ha llegado la hora de que las Naciones Unidas sancionen a Croacia? "Es algo que habrá que ver respondió echando de nuevo balones fuera. El Gobierno español sí condenó con nitidez la iniciativa bélica de Zagreb en un comunicado que emitió el pasado viernes.

A pesar de que varios proyectiles de artillería disparados por los serbobosnios cayeron ayer sobre Mostar, la capital de Herzegovina, donde está desplegado el contingente español, el titular de Exteriores aseguró que "la situación es, a grandes rasgos, tranquila" y la Agrupación Galicia no parece tener nada que temer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de agosto de 1995

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