El PSOE reacciona ante las acusaciones convocando una conferencia "en defensa de la democracia"

Los socialistas reaccionaron ayer ante la tormenta judicial en la que están inmersos convocándose a sí mismos para una conferencia extraordinaria en octubre. Los dirigentes del PSOE ya no hablan de "conspiración" y se refieren ahora a una "conjunción de intereses" contra el Gobierno. Por ello consideran necesario "defender la democracia y la autonomía política frente a sectores, ajenos a la soberanía popular, que quieren, imponer su poder". Este será el objetivo de la conferencia; todo lo demás está en el aire. A cuatro días de que Garzón comunicara al Tribunal Supremo que ve indicios de delito en la conducta del presidente en relación con los GAL, González pidió a la ejecutiva que evite dar la sensación de pulso contra los jueces, porque les perjudicaría.

El líder socialista expresó ante la ejecutiva federal, reunida en Madrid, su convencimiento de que hay personas trabajando para acabar con el PSOE por muchos años. En la reunión se produjo un respaldo unánime y efusivo a González y el resto de los dirigentes del PSOE implicados por Garzón en el caso GAL. Diversos asistentes afirmaron que el objetivo de los que combaten al Gobierno y al partido es "acabar con Felipe González, no para las próximas elecciones, sino para siempre, no vaya a ser que quisiera ser candidato en el futuro".La última ejecutiva federal antes de las vacaciones de verano debatió a fondo el tema de la conspiración, como la denominaban anteriormente, o la "conjunción de intereses", como se la ha rebatizado.

"Todo el mundo lo sabe"

Interrogado el secretario de organización, Cipriá Ciscar, así como otros miembros de la ejecutiva, sobre qué manos hay detrás de la "conspiración", la respuesta siempre es la misma: "Todo el mundo sabe quién está detrás". Cuando se les pregunta sobre si hablan de jueces, políticos, empresarios o medios de comunicación, los socialistas responden que no hablan de sectores compactos, sino de personas de distintos estamentos.La decisión de Garzón de llevar al Supremo el caso GAL con los nombres de Felipe González, Narcís Serra, José Barrionuevo y Txiki Benegas, ha creado una conmoción en la dirección socialista, que no ve otra posibilidad de actuación que. no sea recurrir a su propio partido. Para conseguir una respuesta favorable no van a tener problema, debido a la sensación de "acoso colectivo" que sufren los socialistas.

La dirección estima que el asunto está fuera de su alcance, pues todo depende de decisiones judiciales, ya que el Supremo deberá decidir si envía o rioS al Congreso los preceptivos suplicatorios para actuar contra todos o alguno de los mencionados por Garzón. Para este llamamiento colectivo de autodefensa, la dirección del PSOE ha tomado como soporte una conferencia política, que iba a celebrar en enero y que ahora se adelanta a octubre.

La de enero iba a ser para hablar de las grandes ciudades -fue ideada después del fracaso electoral de mayo- La de octubre será para "defender la democracia"; la autonomía de la política "frente a intereses ajenos a la soberanía popular" y, por último, para defenderse ellos mismos. Preguntado Ciscar sobre si la democracia corre peligro, respondió rotundamente que no. "La defensa de la democracia, del Estado de derecho y de la autonomía de la política debe ser una preocupación constante de los demócratas".En octubre, los socialistas empezarán a emitir mensajes preelectorales. Ayer insitían en que las elecciones serán en primavera de 1996. Según Ciscar, en la conferencia se pedirá "una alianza con la sociedad para llevar adelante un proyecto de progreso".

¿Quiénes son los adversarios?

En la ejecutiva federal de ayer se habló de jueces en general y de Baltasar Garzón en particular. Hubo también otros nombres propios, pero Felipe González, Como otros dirigentes, insistieron en que no hay que dar los nombres ni arremeter contra un colectivo concreto porque saldrían perdiendo.Asistentes a la reunión reconocen la dificultad de denunciar algo sin decir dé qué se está hablando. Se han prohibido hablar de "conspiración" y por el contrario, se refieren "una conjunción de intereses".

Cuando se pregunta quién hay detrás, la respuesta es pura ambigüedad. El secretario de organización, Ciprià Ciscar, fue requerido para que explicara quiénes son "esos sectores ajenos a la soberanía popular que quieren tomar decisiones en defensa de sus intereses".La respuesta fue la siguiente: "Hablamos de una estrategia de todos conocida que tiene un planteamiento de cambio de Gobierno; de deterioro de Felipe González y deterioro del PSOE".

En la reunión algunos se preguntaron lo siguiente: "¿Cómo se puede derrotar a la conspiración sin mencionarla?". El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, fue uno de los que puso el acento en esta dificultad, ya que, a su juicio, suponía "amagar y no dar".

Rodríguez Ibarra puso sobre el tapete la necesidad de plantearse "dar nombres y apellidos". El asunto quedó pospuesto. Los asistentes aseguran que son conscientes de que para movilizar al partido "en defensa de la democracia", la dirección del PSOE tendrá que ser más explícita y decir contra quién se movilizan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de agosto de 1995.

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