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Tribuna:

Historia de la sanidad

1. Santiago Muñoz Machado acaba de publicar un magnífico trabajo sobre La formación y la crisis de los servicios públicos, en un momento especialmente oportuno, cuando la opinión pública se encuentra sensibilizada por algunos aspectos de la organización sanitaria. Esta observación, no obstante, debe llamar a engaño: el libro no está preparado de forma precipitada por la ocasión, ni el lector encontrará en él recetas inmediatas para los puntuales problemas que están en la mente de todos. Se trata de un estudio muy meditado, en el que el autor, catedrático de derecho administrativo y abogado, culmina una vieja preocupación intelectual que inició hace 20 años (la referencia a su trabajo La Sanidad pública en España (evolución histórica y situación actual, de 1975, es obligada) y que ha mantenido de forma ininterrumpida. Este nuevo trabajo, por otra parte, no está destinado exclusivamente al reducido ámbito de los juristas: su estilo claro y su sugestivo planteamiento facilitan la lectura a cualquier, interesado en el importante sector de la Sanidad.

2. El autor ha identificado un fenómeno cíclico en la ordenación de los servicios sanitarios públicos de España, en un periodo temporal que abarca prácticamente dos siglos de nuestra historia. Para ello ha afrontado el análisis de la formación histórica de tales servicios, a partir de la Constitución de 1812 (que se comprende en la primera parte del libro), destacando los principales hitos históricos que condujeron a la situación que tuvo en consideración nuestra Constitución, que dedica, como es conocido, diversas previsiones a esta materia (artículos 41, 43,148.1.21 y 149.1, apartados 16 y 17). El estudio continúa analizando las consecuencias que sobre el sector impuso la Constitución, la concreción de los principios constitucionales realizada en la Ley General de Sanidad, y las tendencias de reforma que, tanto en España como en otros Estados, se vienen sucediendo (las experiencias recientes en Alemania, Inglaterra e Italia son muy significativas; las propuestas contenidas en el denominado Informe abril en España, y los ensayos de reforma de Estados Unidos, aunque éstos ahora estén en vía muerta, son analizados detenidamente).

El hilo conductor del trabajo puede concretarse como sigue: en los orígenes, la preocupación de los poderes públicos quedaba prácticamente limitada a la cobertura de los problemas de la salud pública (vinculados, fundamentalmente, a la defensa de la colectividad frente a las epidemías); los cuidados de la salud individual correspondían a cada ciudadano. Tienen una dimensión estrictamente privada (la excepción única es la asistencia a través de las instituciones de beneficiencia pública a los que carecen de recursos). Sólo a partir de la mitad del pasado siglo esta filosofía asistencial cambia. Empiezan a extenderse las responsabilidades sanitarias de los poderes públicos. Sus deberes de atención sanitaria producen un complejo sistema que aspira a ofrecer cobertura a toda la población frente a cada vez mayores riesgos y necesidades sanitarias personales. Es la explosión prestacional que se produce bajo la inspiración ideológica del Estado del Bienestar.

Llegados a este extremo, el ciclo comienza a cerrarse; la crisis de la ordenación de los servicios sanitarios públicos se proyecta en todos los Estados avanzados, a resultas fundamentalmente de la incapacidad de los recursos públicos para financiar una cobertura sanitaria creciente y cada vez mas cara. La situación de crisis financiera, que afecta inequívocamente a los servicios sanitarios públicos, ha pemitido que se alcen voces de alarma, y que los poderes públicos apunten fórmulas de corección. Los más alarmistas proponen soluciones tan drásticas que casi equivalen a una vuelta de los servicios sanitarios a la época de su primera configuración histórica.

El debate sobre el futuro del sistema sanitario constituye un acontecimiento que no puede pasar desaparcibido, y que requiere de una reflexión colectiva imprescindible. En palabras del autor, "lo que la crisis sí obliga a plantear es en qué medida el Estado puede desvincularse de sus prestaciones sociales tradiciones, y si existe o no alguna alternativa". Son los aspectos que desarrolla en la última parte del libro, suministrando claves fundamentales de que deberán estar muy presentes en una eventual reforma.

3. Se trata, por lo tanto, de un trab4jo muy riguroso, redactado con un gusto y una claridad destacables, que afronta un problema fundamental en los albores del nuevo siglo.

Comentario al libro "La formación y la crisis de los servicios sanitarios públicos" de Santiago Múñoz Machado. Alianza Editorial. Madrid, 1995.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de julio de 1995

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