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"Los refugiados son nuestra prioridad", dice el general español Formentín

El general español Tomás Formentín, alto jefe de los cascos azules en la antigua Yugoslavia, se ocupa de mantener engrasada la compleja maquinaria que da de comer a 40.000 soldados de decenas de países y mantiene en movimiento los vehículos de los convoyes humanitarios. Tras la caída de dos enclaves bosnios en menos de dos semanas, también tiene sobre sus hombros la responsabilidad del auxilio urgente a decenas de miles de refugiados, mientras se ponen en marcha los mecanismos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). "Esa es nuestra máxima prioridad", asegura este militar valenciano, destinado en el cuartel general de la ONU en Zagreb desde el pasado mes de marzo.En un despacho que se asemeja más a un cuarto de mapas, se observa la telaraña de rutas de aprovisionamiento de los cascos azules. Desde que los serbobosnios cerraron a cal y canto el aeropuerto de Sarajevo, la flota de aviones de ayuda humanitaria y logística que depende de Formentín ha tomado como destino Split.

Entre el despliegue cartográfico, un plano de la capital croata marca con círculos rojos los impactos de los misiles lanzados en mayo por los serbios de la Krajina contra Zagreb. "Entiendo que a veces se critique la pasividad de las Naciones Unidas, nos movemos dentro de lo posible, aunque si los cascos azules tuvieran que retirarse la situación de la población civil se haría insostenible" asegura el general Formentín.

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