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La morosidad por fraude fiscal y multas de tráfico avanzó el pasado año un 28,4% y superó los 600.000 millones

Hacienda, como los bancos, también tiene su calvario de morosos. A los suyos propios por el impago de impuestos, se suman los de algunas autonomías, las tasas por servicios públicos, las multas de tráfico y hasta las cuotas de los empresarios a las Cámaras de Comercio, que Hacienda persigue por acuerdo con los correspondientes entes. El pasado año, la deuda descubierta por todos estos conceptos ascendió a 602.737 millones de pesetas, un 28,41/6 más que el año anterior. Lo que efectivamente se consiguió cobrar se elevó a 148.914 millones de pesetas, casi un 50% más que el año anterior. El porcentaje de éxito en el cobro fue de un 25% sobre el total de la deuda perseguida, cuando el año pasado año fue del 21%.Estos datos aparecen en la memoria de la Agencia Tributaria de 1994, que ayer fue distribuida por el Ministerio de Economía y Hacienda. El importante aumento en el volumen global de deuda obedece a una combinación de dos factores: que el fraude en un sentido amplio avanza a un ritmo considerable y que los mecanismos de control han sido más eficaces. La mayor parte de esa morosidad (el 83%) responde a deudas directamente con Hacienda por fraude fiscal, una vez transcurridos todos los plazos para pagar de forma voluntaria; es decir, cuando entran en periodo de recaudación ejecutiva y son objeto de embargo.

Éste es el final de un proceso que comienza en los controles masivos e inspecciones que realiza la Agencia Tributaria. Éstas avanzaron el pasado año un 230% respecto de la cuota descubierta; es decir, a menor ritmo que la morosidad. La deuda por inspecciones se situó en 480.248 millones de pesetas el pasado año, un 19% más que en el ejercicio anterior. Mediante los controles masivos (paralelas, cruces de datos, comprobaciones, requerimientos) se descrubrió una deuda inferior -62.932 millones- aunque con un aumento del 71%.

Es decir, primó relativamente la persecución del pequeño fraude. Sin embargo, la deuda descubierta por cada contribuyente en las comprobaciones masivas fue, de 60.314 pesetas, muy inferior a la detectada mediante inspecciones profundas que fue de 9,5 millones de pesetas.

Los expedientes por delito fiscal reflejan el mismo fenómeno que el de las deudas por vía administrativa: más fraude y más actuaciones. Se ha más que duplicado el número de expedientes remitido al Ministerio Fiscal (de 199 en 1993 a 436 el pasado año) y la cuota defraudada ha crecido un 532% (de 7.593 millones de pesetas a 47.976 millones). El número de sentencias de los tribunales ha disminuido, sin embargo, al pasar de 39 a 25.

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