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Entrevista:

"Hay que poner precio muchos servicios públicos"

Presidente de la Bolsa de MadridApasionado por los mercados, Pizarro afirma que, realmente, son los que dirigen las economías, y poco se puede hacer para que las autoridades económicas y monetarias recobren su antiguo poder frente a ellos. "Y su grandeza", dice, "es que no distinguen ni de ideología, ni de Gobiernos, sólo buscan la rentabilidad.

A sus 43 años, Manuel Pizarro presenta un currículum lleno de títulos y cargos públicos y privados. Hoy dice sentirse muy a gusto como presidente de la Bolsa de Madrid y desoye los cantos de sirena que le llevarían a la política, donde suena como ministrable en un gobierno PP. Se queja del clima de tensión que ahora vive este país, y cree que la senda que marca Maastricht es la única sensata.

Pregunta. La Bolsa acaba de cerrar un semestre francamente malo. Ha subido el 3,04% a pesar de que está muy barata. Los analistas lo achacan a la inestabilidad política. ¿Y usted?

Respuesta. El clima de desconfianza política no ayuda a los mercados. El inversor lo que solicita es precisamente confianza y es difícil que se pueda dar en un país en el que no se sabe lo que va pasar, ya no a medio y largo plazo, sino la misma tarde o al día siguiente. Hasta que no sepamos recrear un nuevo clima y despejemos incertidumbres el dinero estará retraído.

P. ¿Cómo se recrea ese clima de confianza?

R. Permitiendo ver el futuro. El emisor que tiene que salir al mercado a solicitar dinero de los inversores les tiene que explicar cómo va a estar la economía en esos cinco o 10 años de plazo en los que está proyectando la inversión. Ahora no sabemos qué cuadro vamos. a tener el año que viene en cuanto a tipos de interés, inflación, déficit público y endeudamiento, los cuatro criterios de Maastricht, y así es difícil hacer previsiones. Hay que recrear un cuadro en el que todo el mundo, empresarios, inversores... sepa a que atenerse.

P. ¿Conocer la convocatoria de elecciones generales eliminaría incertidumbres?

R. Más que saber fecha de elecciones lo que hace falta saber es cual es el camino que tenemos por delante. Pero, en este momento, conocer la convocatoria creo que sí eliminaría incertidumbres.

P. ¿Cómo será en Bolsa este segundo semestre?

R. Según lo que vaya sucediendo. La posición del ministro Solbes es buena en el sentido de intentar unos presupuestos ajustados. El camino que tenemos delante es el de Maastricht y nos obliga a un ajuste importante por parte del Estado. Si se ajusta el déficit se reducirá el endeudamiento, se controlará la inflación y entonces los tipos tendrán que ir a la baja. Si todos esos parámetros los colocamos más abajo de los niveles actuales, sería una garantía, desde luego, de salir adelante. Y no es tan difícil.

P. Todo eso ¿con que horizonte?

R. Cuanto antes lo hagamos, mejor.

P. ¿Y qué medidas se le ocurren para ello?

R. Por ejemplo, buscar precios para muchos servicios públicos. El precio es una garantía de referencia y al mismo tiempo es una garantía para controlar el mercado. Contribuye además a una disciplina tremenda de ahorro y ajuste. Pensemos, por ejemplo, en el agua, que es escasa y muy barata en muchas comunidades autónomas.

P. Pero el establecimiento de esos precios, ¿no crearía inflación?

R. Al principio sí, pero permitiría reducir el déficit- público de una manera muy drástica.

P. Parece que no está nada de acuerdo con la pretensión de CiU de retrasar el ajuste presupuestario.

R. Los mercados quieren disciplinar cuanto antes el gasto. Esto es sencillísimo. Hay ingresos y gastos. En ingresos, el sistema fiscal está obsoleto y no da más de sí, hay que darle la vuelta completamente como si fuera un guante y ponerlo en función de la productividad española. Entonces, hay que trabajar en el gasto y cuanto antes empecemos, mejor.

P. ¿De donde se puede recortar gasto?

R. De donde lo han hecho otros países que, desgraciadamente, van por delante que nosotros. Primero hay que emprender, como está haciendo ahora el Gobierno, un sistema claro de privatizaciones buscando el mejor precio. El siguiente paso es introducir mecanismos de mercado en la prestación de servicios públicos con dos objetivos principales: abaratar y dar un mejor servicio. La prestación de servicios al ciudadano no tiene que ser gratuita más que para aquél sector de la población que no pueda acceder a ellos.

P. El cambio fiscal al que se refiere, ¿en qué se concretaría?

R. Pues está todo inventado. Por ejemplo en permitir la capitalización de las empresas, o, en el caso de las personas físicas, rebajar sustancialmente la tabla impositiva y en pensar en tributaciones indirectas, que en el fondo son precios de servicios. En España pensamos que tenemos derecho a todas las prestaciones, pero nunca pensamos quien las paga. El contentar a todo el mundo estos años supone 40 billones de endeudamiento que tenemos y que es una losa que dejaremos a las generaciones futuras.

P. ¿Qué le parece el programa fiscal del Partido Popular?

R. Que va en la buena dirección. Primero creo que hace falta un tratamiento global total, en el sentido de que hay que ver como se va situando el peso del Estado y de las comunidades autónomas, y hay que poner también a los municipios en su sitio. Luego habrá que ver cual es la dimensión residual del Estado, que tiene que ser pequeño pero fuerte, un Estado de coordinación. Y cuando se haya dimensionado el sector público, que del 50% actual del PIB tendría que pasar a ser del 30% o lo menos posible, se habría esponjado el panorama para que la apelación a los ingresos de los ciudadanos fuera mucho menor y las normas más claras. Ahora hay vecs que ni la propia administración tributaria que tiene que aplicar el sistema se conoce la maraña de normas.

P. ¿El mercado esperaba un cambio de Gobierno como el que ha habido, o mayor?

R. Lo que está esperando es ver qué mensajes se dan con los Presupuestos para 1996. Y espera un ajuste no para pasado mañana, sino desde hoy.

P. La Bolsa ha encargado un estudio al autor del sistema de pensiones privado chileno sobre la posibilidad de adaptarlo a España. Se supone que es que ese sistema les gusta.

R. La Bolsa lo que quiere es saber si los números podrían cuadrar en España. Cualquier decisión sobre el sistema la tendrían que tomar los políticos. Pero hay una cosa clara: todo país que quiera salir con fuerza tiene que generar ahorro, y eso sólo se hace a través de planes de pensiones, de fondos de inversión, que ya los tenemos, y a través del mercado de capitales. Ese es el círculo en el que funcionan los países más desarrollados, y lo que hay que decidir es si queremos funcionar o no así. Podemos seguir la vía de los países, como Estados Unidos, en los que los jubilados, a través de los planes de pensiones, son los dueños de las grandes empresas, o podemos seguir la vía de un sistema de reparto con pensiones mucho más bajas y que no generan capital para su país.

P. En su informe anual el gobernador del Banco de España pidió la moderación de márgenes empresariales. ¿Cree que es necesaria?

R. Es necesaria una capitalización de las empresas. Cuanto más ganen, mejor, pero es bueno que en épocas de bonanza económica no se suban los.precios y se contribuya a mayor inflación.

P. Ese informe del gobernador también alude al establecimiento de un nuevo contrato de trabajo, estable, pero con extinción e indemnización pactada de antemano. ¿Le gusta?

R. Todo lo que introduzca elementos de mercado en la actividad económica es bueno.

P. El gobernador también alentaba de los riesgos de nuevos productos financieros como los derivados

R. Y tiene toda la razón. El caso Barings nos tiene que hacer meditar a todos. Instrumentos como los derivados introducen muchísima volatilidad en los mercados, pero son necesarios, aunque muy peligrosos. Hay que establecer una disciplina para su tratamiento.

P. Los mercados han demostrado ya en varias ocasiones su poder frente a decisiones de las autoridades económicas y monetarias. ¿Cree que hay que introducir reformas para que éstas recobren parte del poder que tenían antes?

R. Eso es imposible en un mundo globalizado. En este momento las economías las dirigen los mercados. Y su grandeza es que no distinguen ni de ideologías, ni de Gobiernos, lo que buscan es rentabilidad.

P. ¿Cree, de verdad, que habrá moneda única europea en 1999?

R. Creo que todos tenemos la obligación de creer que la habrá. Pero las dificultades son grandes.

P. ¿Y España formaría parte de ella?

R. Puede estar si quiere, pero se lo tiene que plantear ya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de julio de 1995

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