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La Semana Negra de Gijón analiza la literatura fronteriza y el mestizaje

Medio centenar de escritores llegan en tren para participar en un festival multicultural

La Semana Negra, que ayer noche dio comienzo en Gijón por octavo año consecutivo, ha consolidado "el concepto de festival multicultural", según su director e impulsor, el escritor mexicano de ascendencia asturiana Paco Ignacio Taibo II. Medio centenar de autores de literatura policiaca procedentes de 12 países y 12 editores de este género, Regaron a la ciudad asturiana en el ya tradicional Tren Negro, que fleta la organización, para debatir la literatura fronteriza.

Los escritores debatirán durante los próximos ocho días sobre literaturas fronterizas, la existencia o no de una variante latinoamericana de la novela negra, la dimensión y alcance del polar francés, el cruce entre ficción y no ficción en el seno de la literatura, el mestizaje en la novelística y la realidad italiana actual, en una discusión en torno a corrupción, Mafia, poder y literatura.El escritor uruguayo, afincado en Cuba, Daniel Chavarría, a cuya obra se atribuye la conexión entre lo policiaco y lo aventurero, será este año el presidente de honor de la Semana. También participarán, entre otros, Manuel Ramos, el chicano que escribe sobre bandas juveniles y conflictos interraciales en Denver (Colorado); Joyce Wadler, autora de M. Bulterfluy, que se mueve en la frontera entre la ficción y la realidad; Miguel Bonasso, con quien se hablará de la dictadura argentina; el brasileño Rubem Fonseca, cuyas dos últimas novelas, Vastas emociones y pemamientos imperfectos y Agosto, aparecerán, editadas por Thassalia, durante la Semana. También participará Robert Dalei, una de las figuras claves del neopoliciaco que ha surgido en los años sesenta y setenta.

La Semana estará además repleta de acontecimientos: la concesión del premio Hammet de novela negra, homenaje al novelista Andreu Martín y a Carlos Giménez, autor del comic En torno a Paracuellos, versión negra de la España de posguerra, y de cuyos originales se ofrecerá una exposición; edición de un volumen que, bajo el título Ausencias, recuperará textos de escritores fallecidos que estuvieron presentes en anteriores ediciones de la Semana, caso de Cook, Symons, Semionov y Prochazka; y presentación de tres nuevas colecciones de novelística policiaca, editadas por Península Thassalia y Roca México.

Pero junto a lo estrictamente literario, la Semana Negra volverá a ser una amalgama de géneros, estilos, actividades y culturas. "Es un festival multicultural, que agrupa la cultura popular y de masas con la minoritaria, de forma que uno sirva de reclamo para lo otro, suscitando fenómenos de contagio: quien va a escuchar rock se queda a oir a un escritor y quien pasa por una tómbola se acerca a mirar los libros. Ésta es la clave: crear estructuras de paso y que la gente toque cosas por las que habitualmente no se interesa", señala Taibo.

En un amplio recinto, situado en torno al parque inglés de la ciudad y cerca de la playa, y con un presupuesto de apenas 70 millones de pesetas, no faltarán las representaciones teatrales y los recitales de música, las tómbolas, los tiovivos y espectáculos de fuegos artificiales, las exposiciones fotográficas, feria del libro negro, emisiones radiofónicas y, como novedad, espectáculos circenses y de faquirismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de julio de 1995