Entrevista:

"Me declaro disponible para ser candidato a la Generalitat"

Los socialistas han sido barridos del poder municipal en casi todas las capitales, pero no en la de la segunda provincia de renta más alta, Girona, donde Joaquim Nadal ha sido reelegido.

Pregunta. ¿Su éxito es un caso atípico o una fórmula exportable?

Respuesta. Tiene factores exportables. En la manera de gestionar, las actitudes, los programas y las relaciones sociales y políticas.

P. ¿Puede especificar un poco?

R. En la gestión es esencial una atención permanente a lo cotidiano. En las actitudes, la austeridad, el distanciamiento respecto a los signos del poder. Por ejemplo, yo no dispongo de teléfono personal, sobre todo porque de esta forma, tampoco lo tiene nadie del Ayuntamiento. En una ciudad como Girona, que es rica, pero no le gusta parecerlo, no hay nada peor que la ostentación. Honestidad a prueba de bomba. Desapego total respecto a los intereses en juego. Todo esto es exportable.

P. ¿Y los otros factores?

R. El programa debe servir para provocar una movida en la ciudad, conseguir que las mejoras incrementen la autoestima colectiva. Y las relaciones sociales y políticas deben traslucir una comprensión no sectaria. Una visión global, que atienda a políticas de creación de igualdad y superación de las bolsas de pobreza, al tiempo que se genera un crecimiento económico, que favorece la creación de riqueza.

P. ¿Son sus últimos cuatro años como alcalde?

R. Eso no puedo decirlo ahora. Tendré que decirlo cuando sea oportuno, mediante una fórmula convincente, y cuando tenga una propuesta de recambio.

P. Usted es uno de los posibles candidatos del PSC a la Generalitat. ¿Seguirá como alcalde si le designan como rival de Pujol?

R. No lo he pensado. Tengo por delante cuatro años de mayoría y quiero mantener mi compromiso con la ciudad.

P. Pero suponga que le designan.

R. Si la designación surgiera de un consenso muy amplio, no podría rechazarla y me sentiría implicado por un compromiso moral con el partido. Me declaro disponible. Es lo que puedo hacer: escoger la incomodidad. Y continuaría como alcalde, porque mi compromiso es por cuatro años y sólo lo puedo romper si gano.

P. ¿Qué ventajas tendría sobre Maragall, Solé Tura, Borrell...?

R. No quiero caer en la petulancia. En este proceso abierto nadie se postula a sí mismo.

P. Lo que es público es que hay un sector importante del partido que le ve desventajas. Las organizaciones del área de Barcelona consideran que no conectaría con el electorado obrero, de origen no catalán, castellanohablante.

R. Al margen de mi condición de alcalde, tengo la pretensión de tener una idea muy equilibrada de la realidad global de Cataluña y de cómo puede ser su futuro.

P. Pero no es lo mismo hablar para realidades sociales como la de Girona que, por ejemplo, la del Baix Llobregat o la de Santa Colorna de Gramenet.

R. El PSC debe decir lo mismo en todas partes y tener una propuesta de gobierno para Cataluña como conjunto. Yo no he tenido ninguna dificultad para obtener votos y conectar con la gente en los barrios de Girona de composición social parecida a la del Baix Llobregat.

P. ¿Usted es nacionalista, como dicen algunas gentes de su partido, pero también de Convergència y ERC?

R. Mi formación ideológica bebe fundamentalmente del catalanismo político. Afirmo, y reconozco el hecho nacional. Entiendo que, hoy por hoy, quedan por definir los perfiles de lo que, dentro del marco constitucional, denominamos el hecho diferencial.

P. ¿Y cómo define el hecho diferencial?

R. De puertas afuera, queda por perfilar la relación Cataluña-España. Es un problema que se ha enturbiado por el tira y afloja de Convergència. Eso exige una relectura de la Constitución y el Estatuto de Autonomía. De puertas adentro, tenemos problemas: Convergència ha malgastado la ocasión histórica de crear una Administración nueva, que podría ser modélica y no lo es; ha fomentado un clima cultural provinciano que ha derivado en una pérdida de creatividad, y ha dado un mal enfoque político al pluralismo cultural y lingüístico. Tenemos mal planteado y mal resuelto el problema del reequilibrio territorial de Cataluña. Y se ha creado e problema de la mala relación entre el Gobierno de la Generalitat y los ayuntamientos.

P. ¿Puede precisar qué entiende por mal enfoque de la pluralidad lingüística y cultural?

R. El catalán sigue teniendo problemas de uso social, pero la normalización se ha hecho de forma poco adecuada.

P. Se acusa al PSC de no hace oposición a Pujol, de no ofrecer una alternativa clara. El PP se vanagloria de ser la única.

R. Eso no es cierto. El PP no ha realizado nada sólido ni en los casos de corrupción ni en la política lingüística. Y la prueba es que no es por su acción que estos problemas tengan el eco que tienen en lo medios de comunicación.

P. ¿Cree realmente que el PSC ha sabido actuar como fuerza opositora de Pujol?

R. Sí, ha hecho esa tarea mejor que nadie. Lo que pasa es que no hemos sabido proyectarla, no hemos conseguido que se visualice.

P. ¿Cree que la mayoría parlamentaria de centro izquierda que gobierna en España, con los socialistas y CiU, ha dado resultado?

R. Sí, es una buena mayoría. Pero la forma adoptada ha sido la peor. Ha generado dosis de anticatalanismo que han recordado épocas que parecían superadas.

P. ¿Y en Cataluña sería buena la misma mayoría tras las próximas elecciones autonómicas? ¿La ve posible con Pujol?

R. No la veo factible. Ni matemáticamente ni por el contexto. Ni creo que Pujol la quisiera.

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