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El Príncipe, un graduado especial

Todo iba como estaba previsto en el solemne marco del Gaston Hall, el auditorio del edificio principal de la Universidad de Georgetown, construido en 1901 y bautizado con el nombre del primer alumno. El claustro, en el lugar de honor, con el despliegue de colores de las togas profesorales. Los graduados en programas internacionales, en las primeras filas, y sus padres y familiares, en el resto. Profesores y representantes de alumnos ya habían hablado y se procedía a la entrega de diplomas, sin aplausos individuales.Todo iba como estaba previsto hasta que uno de los, graduados subió al estrado después de escuchar su nombre: "Felipe de Borbón y Grecia". Una tormenta de luz y sonido -decenas de fotos- puso en evidencia que aquél no era como los otros y sus compañeros , para los que sí ha sido uno más, supieron reconocerlo con risas, alboroto y juerga y, por fin, con un aplauso espontáneo ante las carcajadas de los catedráticos, los padres y los familiares. Entre éstos, don Juan Carlos, doña Sofía, las Infantas y el duque de Lugo, que habían intercambiado previamente algunas miradas furtivas con el Príncipe, también disfrutaban el momento cerca del rey Constantino y la reina Ana María, padres del príncipe Pablo, primo de don Felipe y compañero de casa y estudios en Washington.

Los murales religiosos, las inscripciones de sabios y filósofos en los paneles de roble de las paredes, las alegorías clásicas de la Academia realzando las Artes y las Ciencias ad majorem Dei gloriam habían escuchado hasta ese momento los discursos de despedida de, los profesores -"un saludo a los que van a ser dirigentes en un mundo que cambia"- y de los alumnos, encabezados por un brasileño.

La ceremonia se desarrolló con la admirable combinación, tan norteamericana, de solemnidad sin rigidez, de grandes palabras salpicadas de bromas, de grados y títulos y de aparato académico que no sepulta las relaciones humanas. Y con una sorpresa final, iniciativa secreta de don Felipe: la concesión de títulos de cursos de inglés a los agentes que han garantizado su seguridad en Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 1995