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Un científico dice que ha revivido bacterias de hace 30 millones de años

Un destacado biólogo molecular afirma haber revivido bacterias que han permanecido hibernadas desde hace 30 millones de años, algo tan sorprendente que, si se confirma, obligaría a los científicos a replantearse sus ideas sobre los límites temporales de la vida. Un informe sobre el descubrimiento se publicó ayer en la revista Science, pero investigadores escépticos familiarizados con el trabajo han calificado el resultado de no plausible y de probablemente debido a la contaminación accidental de especímenes en el laboratorio.A pesar de ello, Raul Cano, de la Universidad Politécnica Estatal de California (EE UU), cree que ha revivido unas bacterias de hace decenas de millones de años. Dice que lo ha logrado extrayendo esporas bacterianas -una forma en que estos microorganismos permancen en animación suspendida- del estómago de antiguas abejas conservadas dentro de piezas de ámbar extraídas de la República Dominicana y de Méjico, y que han crecido las bacterias en cultivo de laboratorio. Cano, de origen cubano, afirma que ha revivido más de cien tipos de antiguas bacterias. El ámbar es resina endurecida, capaz de conferir protección biológica ante efectos destructivos.

Aunque algunos investigadores han recuperado posibles fragmentos de material genético (ADN) de tejidos biológicos conservados durante millones de años, revivir un organismo entero tan antiguo se ha descartado como ciencia ficción. Incluso un organismo unicelular como una bacteria es muchísimo más complejo y, presumiblemente, más vulnerable al deterioro con el paso del tiempo que un compuesto químico como el ADN.

Un organismo vivo está expuesto a morir de hambre, a los extremos de temperatura, a la oxidación, a los ataques químicos, de microorganismos y de enzimas, y parece casi increíble que pueda sobrevivir durante millones de años aunque sea en animación suspendida. Pero las bacterias tienen algunas defensas potentes. Cuando están expuestas a una situación extremadamente hostil, pero no letal, normalmente se encapsulan en gruesas capas de proteínas y suspenden su metabolismo, se convierten en esporas y soportan los rigores de la sequedad, del calor y del frío. Aunque se han encontrado esporas de hace cientos de años y se han revivido al ser rehidratadas y alimentadadas, revivir unas de hace millones de años se consideraba imposible.

Cano confía tanto en su descubrimiento que ha fundado una empresa, Ambergene Corp., para desarrollar productos farmacéuticos de estas bacterias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de mayo de 1995