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Setién pide la inmediata puesta en libertad del empresario secuestrado

La sociedad vasca reaccionó ayer como una piña condenando el secuestro de José María Aldaya. Entre las numerosas voces que se alzaron contra ETA destacó la del obispo de San Sebastián, José María Setién, cuestionado en otras ocasiones por su mensaje de ambigüedad, según sus críticos, frente a la banda armada. Setién rechazó cualquier intento de justificación del secuestro por motivos políticos. "Es totalmente inaceptable. Esos caminos son inadmisibles no sólo desde un planteamiento ético, sino también para un pueblo que tenga el mínimo sentido de los derechos de las personas".

Al igual que el Parlamento vasco y los dirigentes de todos los partidos políticos del bloque democrático, Setién pidió la inmediata puesta en libertad de Aldaya. "Ponerlo en libertad es lo primero que hay que hacer", enfatizó antes de significar que el rechazo a este secuestro y a cualquier pretensión de justificación del mismo "tiene que ser todavía mayor en el actual contexto preelectoral".Pillando al vuelo el mensaje, Carlos Garaikoetxea, presidente de EA, proclive siempre como Setién al diálogo con el entorno de ETA, se sumó a este análisis e hizo un llamamiento a los votantes de HB para que el 28-M retiren su apoyo a la coalición abertzale. "El secuestro genera una ola de desánimo y aleja de Euskadi la inversión", subrayó Garaikoetxea tras entrevistarse en Madrid con Juan Alberto Belloch. En su opinión, la extorsión de ETA no logra más que crear desánimo en los empresarios y posibles inversores. "ETA y HB, su brazo político, deben tomar buena nota de que mientras se mantenga este secuestro, se están cerrando puertas y paralizando iniciativas", advirtió.

También los empresarios del transporte salieron en defensa de Aldaya. El secretario de la patronal guipuzcoana, Ricardo Zamacola, dijo en nombre de los familiares de la víctima que se encuentran "derrumbados" y "sorprendidos" por la capacidad económica que ETA les atribuye. "Cuatrocientos millones de beneficios no los tiene al año ni todo el sector guipuzcoano", dijo Zamacola indignado ante el informe incautado a ETA en 1991 que atribuía a Aldaya esos beneficios "limpios" con la sociedad Ugaldetxo.

Según Ricardo Zamacola Ugaldetxo se dedicaba al reparto de guías telefónicas con 32 furgonetas Renault-4 gracias a un contrato con Citesa, pero el contrato se extinguió y Aldaya vendió 17 de los vehículos. Conserva los otros 15 "por si vuelve a renovar el contrato con la filial de Telefónica".Familiares empleadosAlditrans, la otra sociedad de la que Aldaya es propietario, es una empresa familiar y en ella trabajan el secuestrado, su esposa, dos de sus tres hijos y algunos sobrinos, hasta un total de 16 personas. "Más que una firma de transporte es una corresponsalía de otra empresa mayor llamada CAT", indicó el secretario general de la asociación empresarial guipuzcoana de transporte.

ETA calculaba en 1991 que Alditrans ingresaba "sobre 100 o 200 millones". "Si se quiere se le puede secuestrar y pedirle más de 1.000 millones. Curran para él unas 1.200 personas permanentemente, para hacerse una idea del volumen de pelas que mueve", indicaba la banda armada.

Según la patronal, el patrimonio que pueda tener la familia Aldaya "es fruto de 25 años de trabajo sin vacaciones". "La casa en la que viven se la construyó él piedra a piedra y la ha tenido que utilizar más de una vez como aval para sus créditos". "Cuando hablan de millones y millones, ¿saben lo que dicen?", preguntó Zamacola, quien argumentó que Aldaya nunca se creyó objetivo de ETA por su escasa capacidad económica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de mayo de 1995

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