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LOS PROCESAMIENTOS DEL CASO GAL

García Damborenea, a la salida de la carcel, "Sigo sin entender nada"

JAVIER BARRIO Ricardo García Damborenea y Juan de Justo salieron ayer de la cárcel de Alcalá-Meco Madrid, tras depositar sendas fianzas de 25 millones de pesetas. El ex dirigente socialista recuperó la libertad a las ocho y veinte de la tarde, tras pasar encarcelado 61 días, desde el 17 de febrero. La puesta en libertad provisional de Juan de Justo, ex secretario de Rafael Vera, se produjo a las 23.40, después de que el PSOE pagara su fianza. Justo, que sólo dijo que se encontraba bien, llevaba en prisión 100 días, desde el 9 de enero.Vestido con traje oscuro y con buen aspecto, García Damborenea abandonó Alcalá-Meco acompañado de su abogado, Enrique Fernández, y de un agente de la Guardia Civil. Nada más salir del recinto carcelario, respiró hondo y aseguró que lo único que se le ocurría decir era que se sentía encantado de estar de nuevo al aire libre, aunque, refiriéndose a los cargos que se le imputan, afirmó: "Sigo sin entender nada". No obstante, precisó que desconocía aún los términos del auto de procesamiento.

El instructor del caso GAL considera al ex dirigente socialista uno de los presuntos fundadores de los GAL, pero le ha dejado en libertad porque, argumenta, los hechos que le imputa transcurrieron en diciembre de 1983 y desde entonces, "al contrario que otros", no aparece implicado en el caso.Además, añade Garzón, carece de antecedentes penales y "no intentará sustraerse a la acción de la justicia".Con la apostilla "al contrario que otros" el juez parece referirse a Rafael Vera, del que resalta su mayor proximidad temporal a los GAL. Garzón considera que el ex secretario de Estado estuvo pagando a los ex policías Amedo y Domínguez hasta fecha reciente, enero de 1994, y éste es uno de los principales, motivos que maneja para mantenerle entre rejas.Damborenea aludió ayer con ironía a la fianza de 25 millones que sus representantes depositaron en el Banco Bilbao Vizcaya: "Mi ancha familia española ha tenido tiempo de buscar. el dinero hasta debajo de las piedras". En medio de una nube de periodistas, el procesado resaltó el buen trato que recibió por parte de los demás presos, los funcionarios y la dirección de la cércel, por lo que, dijo, tiene "una deuda de reconocimiento para todos ello", al igual que para aquéllos que le mostraron su apoyo telefónica o personalmente.

Poco después de su salida, el PSOE se hacía cargo de la fianza, también de 25 millones, impuesta a Juan de Justo. "Los socialistas creemos en su inocencia y contribuiremos a demostrarla. El PSOE respeta produndamente la decisión judicial y cree en la inocencia de hombres que, con eficacia y dedicación, han luchado contra el terrorismo, de ETA, que ha sembrado de luto muchos hogares españoles, especialmente de servidores del Estado y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad", señala un comunicado del partido.

El juez imputa a Juan de Justo tres delitos de malversación continuada y un delito monetario por los pagos realizados a las esposas de Amedo y Domínguez, que podrían suponerle penas de hasta 23 años de cárcel. Pero el auto razona que, pese a la gravedad de los hechos, el procesado cumplía órdenes de Vera, "lo que suponía una actividad subordinada a las decisiones del misino".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de abril de 1995

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