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Los restos del vertido de petróleo ruso en Komi se arrojan en una cantera a 500 metros de dos aldeas

Inquietud de los habitantes al iniciarse el deshielo que mostrará la magnitud de la fuga

Las averías de los oleoductos de petróleo se convertido en algo cotidiano en Rusia, las empresas logran ocultar con éxito durante meses las catástrofes que se produ cen periódicamente, así como sus consecuencias. El caso más reciente fue la tragedia ocurrida en la República de Komi, en el extremo norte de la parte europea de Rusia, cuyos vertidos -entre 90.000 y 120.000 to neladas- aguardan el deshielo, que comenzará pronto, para conocer su alcance total. Los primeros vertidos se almacenan en una cantera a 500 metros de Novikbozh, entre protestas de los vecinos.

Rusia actualmente es el tercer país del mundo en extracción de petróleo. El pasado año obtuvo 317.800.000 toneladas de oro negro. Sin embargo, la principal fuente de divisas del país produce un gran daño al medio ambiente, no sólo en los lugares de explotación, sino también en aquellos por donde pasan los oleoductos. La deshermetización de estos y otros conductos hace perder al Estado 72.000 millones de rublos anuales (unos 2.000 millones de pesetas), equivalente al déficit presupuestario para 1995.En julio de 1994 se produjo una avería en el oleoducto de Usinsk, en Komi. Aunque las autoridades rusas ignoraron los vertidos de petróleo hasta que la información llegó desde el extranjero, el servicio municipal de protección de la naturaleza difundió la noticia por la televisión local a fines de agosto. El crudo continuó fluyendo por los agujeros en el oleoducto a ritmo de 2.500 metros cúbicos por día. Como resultado de esta avería y de la tardía reacción de las autoridades, se vertieron entre 90.000 y 120.000 toneladas de petróleo, según fuentes del Ministerio de Ecología de Rusia, más del doble de lo vertido en el desastre del Exxon Valdez, que en 1989 contaminó 2.000 kilómetros de las costas de Alaska.

La avería de Usinsk ha puesto en peligro el frágil sistema ecológico de la zona, y ahora que comienza la primavera y la ni ve se derrite, la contaminación puede llegar al río Pechora y, a través de éste, al océano Glacial Ártico. "Nos están engañando. Primero dijeron que llevarían el petróleo lejos de aquí, pero ahora lo están dejando en una cantera a sólo 500 metros de nuestra aldea" informa a EL PAÍS un habitante de Novikbozh, en conversación telefónica.

La semana pasada, en la provincia siberiana de Irkutsk hubo una nueva avería en un oleoducto que pertenece a Transneft, el mayor consorcio ruso que se dedica al transporte del petróleo (explota 50.000 kilómetros de oleoductos). En la avería se produjo una fuga estimada de 3.500 toneladas de crudo.

El crudo se ha vertido en 24.000 kilómetros cuadrados y. Sobre el hielo que cubre al Kurzanka hay cerca de 1.000 toneladas que pueden llegar al Iyá, donde desemboca.

El último accidente de la semana ocurrió el pagado jueves en Dickson cuando se vertieron alrededor de 1.800 toneladas de queroseno debido a que el conducto no resistió el peso de la nieve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de marzo de 1995