El ministro de Pesca canadiense acusa a España de pescar a la desesperada

J. CAVESTANY Nueva York Canadá y la Unión Europea intercambiaron ayer en Naciones Unidas fuertes acusaciones relacionadas con el conflicto pesquero de Terranova. Emma Bonino, responsable comunitaria de Pesca, dijo que Canadá pone en peligro la vida de sus funcionarios y la de los pescadores españoles al abordar barcos y cortar los cables de arrastre de las redes. "Los canadienses han convertido los Grandes Bancos de Terranova en el Lejano Oeste y se atribuyen el papel de legislador, sheriff y juez". Brian Tobin, ministro de Pesca de Canadá, acusó a la flota española de pescar "sin control" y de cometer "locuras ecológicas".

En su intervención ante la conferencia de la ONU dedicada a la protección de especies marinas que alternan las aguas costeras con altamar, Tobin afirmó: "Hay flotas que actúan a la desesperada, pescando lo que pueden, donde pueden y como pueden, sin tener en cuenta las consecuencias. Esas flotas de países como España pescan hoy y se olvidan del mañana. Es una locura ecológica que no puede continuar". El ministro canadiense añadió que la actividad de los pesqueros españoles "amenaza con' destruir lo poco que queda de los bancos pesqueros que viven frente a las costas canadienses".

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Enima Bonino llamó la atención sobre el peligroso precedente que trata de sentar Canadá: "Creo que Canadá ha ido demasiado lejos", señaló la comisaria, destacando que el corte de los cables de arrastre del Pescamaro I se había producido fuera de las 200 millas. Bonino añadió que "la Unión Europea no va a ser el chivo expiatorio de los errores de gestión pesquera de las autoridades canadienses".

Brian Tobin reconoció en su intervención los excesos cometidos por su país y la responsabilidad de Canadá en la destrucción de recursos marinos, pero dijo que el objetivo actual es "garantizar que cese la actividad pesquera en la zona de los Grandes Bancos".

La comisaria de Pesca, que había reiterado que Canadá comete "auténticos actos de piratería internacional", condenó el uso de la fuerza y abogó por la aplicación de criterios científicos para establecer el estado de los recursos pesqueros. "Las acciones de Canadá constituyen una violación inadmisible de la legalidad internacional. El problema no es la conservación de las especies, sino que Canadá se ha tomado la justicia por su mano".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 27 de marzo de 1995.

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