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CARTAS AL DIRECTOR

Jueces solitarios

Es juez aquel estudiante que termina la carrera y continúa estudiando durante cuatro o cinco años encerrado en su habitación repitiendo ante un espejo los centenares de temas que tiene que saberse de memoria y recitar en menos de 10 minutos cada uno.Aprobada la oposición pasa por la escuela judicial donde en unos meses aprende a no fiarse de nadie, a no ir contra los compañeros y que si cumple formalmente es inatacable y irresponsable. Tienen una situación blindada total y absoluta.

Sin ninguna experiencia ni test de capacitación (ni el de conducir) se encuentra solo al frente de un juzgado donde decide sobre bienes, personas, familias y libertades. (Imagínense un médico sin MIR al frente de un hospital).

Nadie le ha explicado que está ahí para resolver conflictos, para dar soluciones de acuerdo con unas leyes que sabe de memoria, pero no entiende, y unas experiencias que todavía no ha podido adquirir.

Empieza a conocer la vida a través exclusivamente de pleitos, demandas, denuncias, querellas y parecidos. La experiencia es para él lo conflictivo y anormal, lo que pasa por los juzgados.

Va ascendiendo sin que nadie compruebe si sabe o no, si está maduro o no, si es un "servidor" de la justicia o un sacerdote que ejerce. No se mira ni una sentencia ni una resolución, no se pregunta a los que le han rodeado y solicitado su actuación. No hay ningún control de calidad.

Es un solitario. Como solitario, es fácilmente manipulable cuando se conocen los mecanismos por los que reacciona.

Los jueces son el reflejo de la sociedad, de la masificación de los estudios, de la falta de preparación profesional general. Ahora cada profesional puede contar un buen puñado de anécdotas sobre "horrores" judiciales. Antes no era así.

A pesar de todo, no hay que confundir al juez con la "Justicia".- Abogado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de marzo de 1995