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Crítica:CINE 'FARINELLI'

La extraña pareja

"Vuestra voz es la única justificación de vuestra existencia", le espeta con germánica brutalidad Georg Händel a Carlo Broschi, in arte Farineli, cuando ambos se encuentran en Nápoles, en 1722; un encuentro que será fundamental para el desarrollo dramático de Farinelli, il. castrato... aunque posiblemente no fue como lo imagina Gérard Corbiau, eminente realizador de programas televisivos musicales, autor de aquel El maestro de música que le diera hace pocos años celebridad por lo menos europea. Y que, desde luego, no provocó la crisis creadora del viejo maestro alemán que el filme sugiere. Pero eso es lo de menos: seguramente, el olvidado Salieri tampoco tenía pesadillas con Mozart y eso no fue óbice para que Peter Shaffer -y Milos Forman construyeran un thriller psicológico más que plausible a propósito de un enfrentamiento literariamente convincente.No es muy diferente el punto de vista que adopta Corbiau al abordar la vida de su, digamos, biografiado. Sólo que aquí no hay un pobre, aunque esforzado, creador enfrentado a un "protegido de los dioses", sino dos genios en la cima de sus respectivas artes, aunque también haya, a la postre, un pobre y esforzado aspirante a creador, Riccardo Broschi, sobre el cual, subterráneamente, bascula buena parte de la intriga. Porque en plena coherencia con la ambigüedad que adorna a su personaje, al dualismo en el cual se mueve, Corbiau y su coguionista han imaginado un juego especular, muy coherente y barroco de composiciones / enfrentamientos binarios, que dan sentido y densidad a un guión, sin duda, superior a los resultados de su plasmación fílmica: Händel / Farineli, Carlo / Riccardo, Farinelli / Margareth, Farinelli / Alexandra, Hándel / Riccardo, Teatro Händel / Teatro de la Nobleza son sólo algunos de ellos.

Farinelli, il castrato

Dirección: Gérard Corbiau. Guión: G. y Andrée Corbiau. Fotografía: Walter Vanden Ende. Música: Händel,Riccardo Broschi, Porpora. Producción: Linda Gutemberg, Aldo Lado y Dominique Janne. Bélgica-Francia-Italia-Alemania, 1994. Intérpretes:Stefano Dionisi, Enrico Lo Verso, Jeroen Krabbe, Elsa Zylbertein, Caroline Cellier, Omero Antonutti. Estreno en Madrid: cines Amaya, Azul, Californía, Renoir (v.o.) y Tívoli.

A partir de estos ejes, el guión se construye según una lógica no menos detectivesca que en Amadeus, puesto que lo que la ficción propone al espectador es estrictamente un dilema de orden inductivo-especulativo: por qué, quién y cuándo castró a Farinelli, qué es ese persistente rumor de cascos de caballos que pauta. el filme, cuál es la reacción que ata a castrato con su hermano. O dicho de otra manera, y a pesar de su indudable factura de filme europeo de calidad, Farineli se comporta como una hábil operación a la americana con todo lo que tiene que tener un filme que, hoy por hoy, pretenda una audiencia universal: un claro envoltorio genérico -el melodrama-, un tema candente -la identidad sexual, ¿lo hay más impactante?-, más unas gotas de sexo -hay abundantes escenas de cama, sobre todo en la primera mitad del metraje- -Que la fórmula es acertada lo atestiguan dos hechos: uno, el Globo de Oro al mejor filme extranjero en EE UU. Otro, la nominación al Oscar en la misma categoría.

Hay un elemento añadido: la calidad de la reconstrucción del referente histórico, que alcanza aquí cotas destacables. Aunque también hay que consignar que a pesar del indudable interés que el tema tiene en su vertiente cinematográfica, y del no menos indudable tour de force tecnológico que supone el lograr una voz de castrato a través de dos registros,

Corbiau se demuestra en ocasiones excesivamente apegado a su visión televisiva del encuadre: aspecto que no pone en cuestión el conjunto de una operación cinematográfica tan inteligente como poco apasionada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de marzo de 1995