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240 intelectuales de Alicante piden que Planeta deje el Premio Azorín

La reconversión del Premio Azorín de novela en una de las citas literarias más importantes por su dotación económico y calidad de los escritores que optan al título hizo estallar ayer la polémica en Alicante. Un grupo de 240 intelectuales, escritores, profesores universitarios y de bachillerato y profesionales liberales de todos los campos, entregaron al presidente de la Diputación de Alicante -institución convocante- un manifiesto en el que re claman que el Azorín vuelva a ser lo que era antes de la participación activa en el certamen de la Editorial Planeta.

El manifiesto, de una dureza sin paliativos, asegura que el proceso de reconversión "impuesto" por la Diputación ha significado una disminución de la "limpieza ética" y el "prestigio literario" del premio, y pide a las autoridades que "sin pérdida de tiempo" hagan cuanto esté a su alcance para desligarse del contrato suscrito el año pasado con la editorial Planeta, en vigor hasta la celebración del certamen de 1996.

Si duro es el contenido del texto, mucho más lo fueron tres de sus firmantes, ayer, durante la presentación pública del manifiesto. Enrique Cerdán Tato, Premio de las Letras Valencianas erigido en portavoz de todos ellos, señaló que ese escrito debía considerarse como la "culminación de un proceso de enérgica. protesta frente a los avatares del Premio Azorín, con el que todos hemos contribuido a lo largo de los años pero que la Diputación ha vendido, por sorpresa, a una empresa comercial". Cerdán Tato, respaldado por otros firmantes del manifiesto, señaló que se trataba de una "sorpresa desagradable, porque la cesión del premio a una editorial privada la vemos como un cierto sometimiento, casi sucursalismo, de nuestra entidad cultural".

Fallo de "tongo"

"Lamentamos profundamente", continué el escritor, "que Alicante vuelva a ser de nuevo la pequeñita provincia que se doblega a sí misma por falta de confianza y seguridad en el terreno cultural, y se rinda ante una potencia comercial". El manifiesto elude cualquier crítica directa a Planeta, aunque en conferencia de prensa sus portadores aseguraron estar "convencidos" de que en la última edición del premio, que ganó Gonzalo Torrente Ballester, hubo "tongo".

La reconversión fue calificada de "dañina, perniciosa y perversa para las ilusiones depositadas por los escritores noveles en lengua castellana", de los que se ha nutrido el certamen durante sus 18 convocatorias. En el acto de ayer quedó constituida la bautizada espontáneamente como Asociación de hombres y mujeres de letras cabreados, que reivindican "hasta el derecho al pataleo" para conseguir que el premio Azorín recupere su filosofía inicial y se desvincule de Planeta o cualquier otra potencia editorial que "imponga" criterios comerciales, "y recuperar de esta forma la limpieza y la ética literarias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 1995