Una inconclusa demarcación fronteriza
El Protocolo de Río de Janeiro, suscrito el 29 de enero de 1942, tiene como garantes a Argentina, Brasil, Chile y EE UU, y mantiene inconclusa la demarcación limítrofe entre Perú y Ecuador desde 1960. La franja sin demarcación es el escenario de los actuales combates. Los dos países y sus garantes sabían tan poco sobre el territorio que se disputaban que al llegar los técnicos; a hacer la demarcación aparecieron ríos y serranías que nadie conocía.La principal deficiencia del Protocolo, según Ecuador, es que define mojones como un divortium aquarium entre los ríos Zamora y Santiago hasta la confluencia de éste con el Yaupi. No existe en la realidad, pero hay otro río, el Cenepa, que frustra la ejecución demarcatoria.
Desde que hace cinco días se iniciaron las hostilidades, justo en la cabecera de ese río Cenepa ignoto, Ecuador manifiesta que pese a sus calificativos de nulo y no ejecutable, el documento está vigente. La falta de demarcación fronteriza en un tramo de 78 kilómetros dio lugar a un statu quo limítrofe informal, que Ecuador quiere que se respete y que, según Quito, es intermitentemente no respetado por Perú.
El valle del Cenepa, afluente del Amazonas, es para los peruanos territorio propio, y lo mismo dicen los ecuatorianos, lo cual explica que ambas partes juren que los combates de los últimos días ocurren en su propio país. Cada contendiente, en la agreste zona en disputa, considera invasor al otro.


























































