La Funciación Tàpies revisa el arte precursor Fluxus

Allí donde está Fluxus, está la acción". El aforismo de Carole Schneemann es una definición certera del espíritu de Fluxus, el revulsivo movimiento artístico que surgió en Norteamérica y Europa en los años sesenta y setenta. La Fundación Antoni Tápies de Barcelona, en exclusiva europea, revisa desde este semana hasta el 29 de enero la inclasificable identidad de este movimiento en la exposición En el espíritu de Fluxus.Fluxus retomó la antorcha vanguardista de creadores como Marcel Duchamp y John Cage y, al mismo tiempo, prefiguró manifestaciones artísticas como el conceptual, las instalaciones, el trabajo multimedia y las nuevas artes interactivas surgidas de la revolución informática.

Tableros de ajedrez de supericie irregular, cuyas piezas son pequeños botellines de licor; murales hechos de latas y envases de leche; esculturas de atriles de música; certificados de un ser humano como pieza única; formularios para recibir una patada en el trasero; sillas que invitan a sentarse en ellas hasta que la muerte nos separe... y, por todas partes, la invitación al inconformismo. Tal podría ser un resumen impresionista de En el espíritu de Fluxus.

Secreto y leyenda

Fluxus fue y es un movimiento artístico sin reglas ni sede fija, sin galerías ni mercado, sin figuras señeras, por más que alguno de sus asociados haya desarrollado una obra individual."Fluxus es, desde los años cincuenta, uno de los secretos mejor guardados del arte y, al mismo tiempo, una de sus leyendas más persistentes. Su fracaso, su falta de difusión, es, al mismo tiempo, el triunfo de sus postulados", señaló el director del museo de la Fundación Tàpies, Manuel J. Borja-Villel, que ha coordinado la instalación de la exposición en Barcelona en unión de sus comisarios, Elizabeth Armstrong y John Rothfuss. En el espíritu de Fluxus reúne un millar de obras realizadas por más de 40 artistas durante tres décadas.

Fluxus apareció en Nueva York a finales de los años cincuenta. A él estuvieron asociados creadores como Ben Vautier, Nam June Paik, Joseph Beuys, Shigeko Kubota, Yoko Ono, George Brecht, Larry Miller y, especialmente, George Maciunas, que fue el Verdadero comisario del movimiento y comprendió que Fluxus era una estructura de comunicación y "una comunidad cambiante de individuos".

La exposición de la Fundación Tàpies configura un ámbito de imágenes y mensajes para ser recorrido demoradamente, con un espíritu de complicidad entre el observador y el artista que es esencial en los postulados de Fluxus. Dentro de lo inclasificable de las obras, se divide en dos ámbitos diferenciados: una reconstrucción de objetos, instalaciones y documentos de Fluxus, y otro apartado de obras más individualizadas de artistas norteamericanos y europeos y obras del grupo español Zaj, representado por Esther Ferrer y Juan Hidalgo.

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