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Batalla campal entre vecinos y policías por la construcción de una planta de residuos en Vigo

Al menos seis heridos en el tercer día de enfrentamientos en el barrio de Guixar

El barrio vigués de Guixar volvió a convertirse, ayer en el escenario de una batalla campal entre la policía y decenas de vecinos que a lo largo de la semana han protagonizado diversas protestas contra la construcción en el barrio de una planta de transferencias de basuras. A última hora de la tarde las calles seguían envueltas en humo mientras la policía seguía cargando contra núcleos dispersos de manifestantes que habían alzado barricadas. Los enfrentamientos ocasionaron media docena de heridos entre policías y vecinos, al parecer ninguno de gravedad.

"Nadie quiere la basura en la puerta de casa. Nosotros tampoco. Que la lleven al monte", indicaba ayer, con palabras entrecortadas, uno de los manifestantes. Unas 150 personas trataron de tapar, a media tarde, la zanja abierta por la mañana por la máquina paleadora que ha empezado las obras para la construcción de la planta de transferencia de los residuos que ha provocado las iras de los vecinos. La policía cargó por, primera vez contra ellos sobre las 17.00 horas, utilizando botes de humo y balas de goma.Los manifestantes, muchos de ellos embozados, se dividieron en varios grupos que respondieron a la policía con piedras y tornillería en tirachinas, cohetes de feria y bombas incendiarias al tiempo que otros hacían barricadas con neumáticos y mobiliario urbano, a las que luego prendían fuego. Era el tercer día de batalla.

Los enfrentamientos ya fueron violentos el miércoles, y el jueves, con varios incendios callejeros y un saldo de cuatro heridos, incluidos un menor y dos policías. El miércoles por la noche los manifestantes habían arrojado a la vía del tiren un automóvil que, al precitarse, cortó un cable de alta tensión.

Los vecinos de Guixar con anterioridad a estos hechos, han participado en más de 60 manifestaciones de protesta por la ciudad, han recogido 17.000 firmas para avalar sus protestas y han interpuesto dos recursos contencioso-adminístrativo contra las obras de la planta por la que está previsto que pasarán unas 300 toneladas de basura que genera la ciudad. El alcalde, Carlos Príncipe, acusó ayer a "unos pocos violentos" de "pisotear los derechos de todos los ciudadanos".

En el Ayuntamiento se atribuyen los incidentes a la manipulación que sufre una parte del vecindario por parte de un grupo de exaltados. "Los vecinos no se van a enterar cuando la planta esté funcionando", señalaron fuentes municipales. Ese obstruccionismo informativo lo está propiciando, según las mismas fuentes, el PP local y algún destacado socialista, concretamente Miguel Ángel Araujo, miembro de la ejecutiva gallega y el sector guerrista, enfrentado a los renovadores del Gobierno vigués.

Los 17 camiones que cubren el servicio de recogida, según las citadas fuentes, bascularán y se vaciarán en unas tolbas, donde la basura será empujada y herméticamente encerrada en contenedores, que serán cargados en un tren especial. Las operaciones se realizarán en una nave cubierta, y el agua que se utilice en ellas será depurada allí mismo. La basura, en fin, saldrá por vía férrea hasta Cerceda (La Coruña) donde se va a instalar la planta transformadora de acuerdo al plan autonómico de eliminación de residuos urbanos que desarrolla la Sociedad Gallega de Medio Ambiente (Sogarna).

El proyecto de la planta de transferencia, en convenio con Sogama, ha ido rodando por diversos emplazamientos desde que, en 1991, el Ayuntamiento descartó un plan de eliminación de residuos por incineración. Todos esos emplazamientos han sido sucesivamente rechazados en unos casos por la oposición vecinal en otros por que la porosidad de los terrenos no lo recomendaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 1994