Fuertes discrepancias entre EE UU y Rusia sobre el desastre de la marea negra en el Ártico

La ruptura de un oleoducto ha vertido entre 14.000 y 270.000 toneladas de petróleo

Las autoridades rusas, que han tratado de minimizar las prolongadas y múltiples fugas de petróleo en un oleoducto en las cercanías del círculo polar ártico, se vieron forzadas ayer a reaccionar a las presiones internacionales y enviaron una comisión investigadora a la región (la República de Komi) para evaluar la envergadura de la catástrofe ecológica ocurrida al romperse un dique que evitaba la difusión de los vertidos acumulados. El terreno pantanoso y la inminencia de los fríos invernales dificultan extremadamente la operación de limpieza.

Las estimaciones sobre la catástrofe siguen siendo muy Las fugas han supuesto el vertido de entre 14.000 y 60.000 toneladas y se produjeron desde el 17 de agosto hasta el 6 de septiembre, según informó la agencia Itar-Tass, citando la oficina de prensa de Rosgidromet, el servicio de control de aguas de Rusia. Pero la guerra de citras se mantiene entre los dos lados del Atlántico, entre EE UU y Rusia. El Departamento de Energía de EE UU cree que el petróleo que ha llegado al río Pechora, que desemboca en el Ártico, podría alcanzar la cifra de dos millones de barriles, unas 270.000 toneladas. De ser así, la cantidad de petróleo vertida sería siete veces superior a la de la histórica catástrofe del Exxon Valdez, que contaminó 2.000, kilómetros de las costas, de Alaska en marzo de 1989.Bill White, número dos del Departamento de Energía que ha avanzado esta cifra, señaló que se basaba en la información y el vídeo enviados por una empresa norteamericana -sin citar el nombre- que actúa en la zona. "Creemos", señaló White, "que ha habido fugas desde el mes de febrero. Hemos recibido informes que indican que el oleoducto ha sufrido estas filtraciones; algunas se han arreglado; otras no".

Rotura de un dique

El 1 de octubre, un fuerte aguacera produjo la rotura de dique que retenía el petróleo filtrado alrededor del oleoducto, que ya había sufrido una ruptúra en febrero de 1994, informó Itar Tass, citando al servicio de Prensa del ministerio de Situaciones de Emergencia. Según estas fuentes, se vertieron 30.000 toneladas de petróleo que se extendieron por un total de 68 kilómetros cuadrados. El petróleo ha ido a parar a los ríos Kolva y Ussa, qué desembocan en el río Pechora.La información sobre el desastre, revelada el pasado martes por el diario The New York Times, fue facilitada al Gobierno norteamericano por una empresa de esta nacionalidad que realiza prospecciones en las cercanías de Usinsk, por donde pasa el oleoducto.

El vídeo en poder del Departamento de Energía muestra imágenes de petróleo acumulado en una presa y ardiendo en el río Kolva (afluente del Pechora) aparentemente de forma intencionada para tratar de impedir que la mancha llegue al Pechora y de ahí desemboque en el océano Artico. La mancha, según los datos recibidos, tendría cerca de un metro de espesor, y de diez a once kilómetros de longitud. "No hay experiencia sobre cómo manejar una mancha de estas dimensiones en la zona del Ártico", dijo White, que añadió que EE UU ha ofrecido a Rusia la colaboración de un equipo de expertos en limpieza de aguas contaminadas, pero que todavía no han tenido respuesta. Algunos especialistas norteamericanos salieron ayer de Londres hacia Moscu. La televisión rusa informó de que 140 personas, con aspiradores y cubos, intenta recoger el petróleo vertido, y trata de contener la extensión de la mancha echando tierra.

La llegada del invierno es, ahora mismo, el problema más complicado, según el departamento de Energía. En la aislada región de Koini ya se registran temperaturas de 101 bajo cero; y las aguas de los ríos comienzan a helarse. La limpieza de los equipos rusos, según la embajada en Washington, tuvo que suspenderse el día 18 por el frío y la nieve. Aparte de que una limpieza en esas circunstancias resulta muy complicada y costosa, dentro de dos semanas el río Kolva podría congelarse, con lo que quedarían in terrumpidas definitivamente las operaciones de control de la catástrofe.

Bill White no criticó a los rusos por haber mantenido un oleoducto con problemas ni por haber tardado en avisar -"ahora son mucho más abiertos con estos problemas que antes", destacó-, pero dijo que desde el momento en que estaba en juego el medio ambiente en el frágil ecosistema del océano Ártico, el asunto era internacional.

Un experto del Instituto de .Investigación de la Industria Petrolera de la región siberiana de Tiumen, que prefiere mantenerse en el anonimato, manifestó ayer telefónicamente a este periódico que, a consecuencia de averías en las conducciones, un total de 150.000 a 200.000 toneladas de crudo se vierten anualmente en aquella región que produce entre el 60% y el 70% del petróleo de Rusia. Cada empresa petrolera de Tiumen sufre entre 200 y 300 fugas anuales, por la corrosión de las conducciones obsoletas.

'Los escapes de petróleo son algo normal, y el trazado de los oleoductos sobre el territorio ruso puede detectarse des de un avión por las manchas, negras a su alrededor", manifestó Willy Albero, represen tante en Moscú de la empresa petrolera española Repsol".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 26 de octubre de 1994.

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