Viejo burdel
Un embrollo, un folletín, un enrolle. Viene de un teatro permanente de Oscar Wilde a Alonso Millán, pasando por Alfonso Paso. Buenos y malos. El escenario es una casa de lenocinio, como dicen los personajes, la madama y algunas pupilas supervivientes (no por mucho tiempo: hay crímenes de psicópata); y el Duque, que lo iba llenando con niñas que sacaba de la protección a la menor; y con un hijo abandonado aparecido al final... Humor duro y negro: se lo supongo a la autora; se lo niego a la directora, que por el deseo de que sea tranquilo y sosegado, sin gestos (no como sus antepasados, que no tuvieron escrúpulos: excepto Wilde), hace que todo parezca en serio. O, por lo menos, a sus espectadores, que la siguen desde Olvida los tambores hasta las buenas series que hizo en televisión: se ve un panorama de cabezas blancas -yo me añado al empedrado- que se quedan un poco atónitos ante el arranque de vocabulario desvergonzado con que comienza. A mí me parece que, dentro del humor, de la frivolidad, hay una pretensión de crítica, del origen de la corrupción: el Duque. Eso sí, convertido al final, con "toma de conciencia".Sea como sea, se hace una comedia comercial: mejor que otras, a pesar de su disparate. Si el público la traspasa, acepta sus compromisos, valdrá de algo.
Cristal de bohemia
De Ana Diosdado. Intérpretes: Cristina Goyanes, Pepa Sarsa, Victoria Rodríguez, Amparo Soto, Jaime Blanch, Queta Claver, Francisco Piquer. Dirección: Ana Diosdado. Centro Cultural de la Villa.


























































