Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA DETENCIÓN DE UN FINANCIERO.

González: "No sé a quién amenaza"

EL PAÍS Los principales líderes políticos entraron ayer en la arena del debate abierto tras la detención del financiero Javier de la Rosa. El presidente del Gobierno, Felipe González, manifestó respecto a las amenazas de De la Rosa de desvelar sus relaciones con los partidos políticos: "No he tenido el trato suficiente con él para saber qué tipo de amenazas puede proferir y respecto a quién". "La clarificación me parece buena", concluyó González. Por su parte, el presidente del Partido Popular, José María Aznar, extrajo esta conclusión: "Quienes han sembrado los vientos de la especulación y la corrupción recogen la fáctura".

La detención de De la Rosa, defendido por el letrado Joan Piqué Vidal, se convirtió en el eje de una discusión pendiente sobre las consecuencias de la especulación financiera. A juicio de los socialistas, el auto del juez, nacido de las acusaciones formuladas por la fiscalía, demuestra el buen funcionamiento del aparato judicial. González se felicitaba así por la orden de detención: "Se ha pasado una época en la que ha habido cierta cultura de una economía especulativa, del pelotazo, y parece que las aguas vuelven a su cauce, a la economía productiva".La lectura del líder popular era diametralmente opuesta. Según el Partido Popular, la detención es el fruto del afán especulativo abonado desde el propio poder. José María Aznar añadió que las consecuencias de este caso son impredecibles. Por su parte, Simón Pujol, secretario general del PP en Cataluña, llevó muy lejos la acusación de complicidad de la Generalitat con el inculpado: "Asistimos a un fenómeno de descomposición del movimiento pujolista, debilitado por su desmedida ambición".

La 'cultura del pelotazo'

La crítica a la cultura del pelotazo fue especialmente destacada por el secretario general de UGT, Cándido Méndez, según el cual "los escándalos financieros demuestran que hay un segmento de la economía viciado".

El resto de los grupos políticos, salvo Convergència Democrática de Catalunya (CDC) -el partido de Jordi Pujol-, criticaron al presidente de la Generalitat por avalar a Javier de la Rosa.

La detención del financiero afecta especialmente al consejero de Economía de la Generalitat, Macià Alavedra. Alavedra se entrevistó ayer con Jordi Pujo para hablar del caso De la Rosa y reiteró a la salida de la reunión que no pensaba dimitir de su cargo. La posición de Alavedra en el Ejecutivo de Pujol es delicada. Él pasa por ser el gran impulsor de las relaciones entre el presidente de la Generalitat y Javier de la Rosa, una entente que no ha sido compartida por todo el partido nacionalista. El consejero de Economía se enfrenta a esta situación apenas repuesto de las responsabilidades que aún le exige la oposición tras la condena a siete años de prisión del ex consejero de Finanzas y ex presidente del Instituto Catalán de Finanzas, Jordi Planasdemunt, por el caso BFP.

"Empresario modélico"

El portavoz de Convergència Democrática, Pere Esteve, aclaró ayer que su partido sigue considerando que la entrada de Javier de la Rosa en el proyecto del parque recreativo de Salou y Vila-seca "fue propia de un empresario modélico". Esteve aseguró que la valoración que el presidente de la Generalitat hizo en su día de Javier de la Rosa no. cambiará ahora, sea cual sea el final del proceso judicial abierto ahora.

En Cataluña, socialistas, independentistas y ex comunistas reclamaron la comparecencia de Pujol ante el Parlament para que explique las relaciones del Gobierno catalán con las empresas de De la Rosa. Varios portavoces del PSC solicitaron la celebración de un debate monográfico en la cámara catalana y responsabilizaron genéricamente a Pujol, aunque se abstuvieron de concretar qué acciones de depuración de responsabilidades proponen.

Ahondando en la misma acusación, Rafael Ribó, presidente de Iniciativa per Catalunya (IC), partido asociado con Izquierda Unida (IU), responsabilizó a Pujol de las presuntas irregularidades cometidas por De la Rosa en el uso del aval público. "Los pequeños accionistas de Grand Tibidabo han sido engañados por el aval máximo que se puede dar a una sociedad. Pujol ha generado confianza en las empresas de De la Rosa y esto es un engaño, una estafa", afirmó, y le acusó de "negligencia por no controlar el destino que dio De la Rosa al aval". En contraste con la opinión de Ribó, el coordinador de IU, Julio Anguita, rebajó el tono: "González y Pujol no son los únicos responsables de la situación". El diputado Antonio Romero afirmó en Portugalete (Vizcaya) que el fenómeno De la Rosa "es producto del felipismo y del solchaguismo, que han favorecido la cultura del pelotazo y la especulación, que al final no crea empleo sino que se carga empresas".

La detención originó ásimismo reacciones en diversas administraciones territoriales y comunidades autónomas. Concretamente, el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, declaró ayer en la localidad guipuzcoana de Lasarte, poco antes de intervenir en un mitin electoral, que si el caso del financiero hubiera ocurrido en Extremadura, "se habrían producido peticiones de dimisión". Agregó que "sacar eso del contexto y trasladarlo al debate político nacional se puede hacer si se quiere".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de octubre de 1994

Más información

  • El consejero de Economía, Macià Alavedra, dice que no piensa dimitir