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Entrevista:

"La frontera es el universo primitivo"

Las sociedades de astronomía americana, británica, francesa... se crearon en el siglo pasado y son instituciones científicas' MUY prestigiosas. La Sociedad Española de Astronomía (SEA) se fundó a finales de 1992. "Es que ahora en España hay casi 300 astrónomos profesionales, pero hace 20 años había una docena", dice Ramón Canal, presidente de la SEA. "La formación de la sociedad se entiende por el reciente desarrollo espectacular de la astronomía española", afirma satisfecho este catedrático de Astrofísica de la Universidad Autónoma de Barcelona. Canal, 51 años, es un especialista en la evolución de las estrellas, las explosiones de supernova, la formación de estrellas de neutrones, los procesos estelares en que se forman elementos químicos...Pregunta. ¿A qué se debe el reciente crecimiento de la astronomía en España?

Respuesta. Partíamos de un retraso excesivo, pero lo fundamental ha sido la disponibilidad de instrumentos importantes, sobre ' todo en el campo de la astronomía óptica, debido a las excelentes condiciones de observación en el sur de la península Ibérica y en Canarias, que han atraído a varios países europeos para instalar telescopios. Ahora hay acuerdos muy aceptables para la utilización de esos equipos extranjeros y se están aprovechando muy bien, hasta el punto de que nos corresponde un 20% del tiempo de observación en los telescopios de Canarias, pero, al analizar las publicaciones científicas basadas en ellos, resulta que los astrónomos españoles superan el 20%, con una calidad perfectamente comparable al resto.

También se han creado centros científicos y estudios de astronomía y astrofísica en las universidades.

P.¿El nivel de la investigación es bueno?

R. El desarrollo ha sido rápido también en calidad. Tal vez nos faltan figuras que sean realmente líderes científicos y una cierta consolidación, pero estamos al nivel de Francia o Italia, aunque el número de astrónomos sea menor aquí.

P. ¿Qué objetivos tiene la SEA?

R. Promover el desarrollo de la astronomía, la investigación y la enseñanza. También organizar reuniones científicas y mantener contactos con las asociaciones internacionales. Estamos pendientes, por ejemplo, de lograr estar representados en la Unión Astronómica Internacional.

P. ¿Cuenta la SEA con los astrónomos aficionados?

R. Tenemos una comisión que se ocupa precisamente de ellos, y aportan mucho incluso en las investigaciones científicas. En España hay una tradición fuerte de astronomía amateur, con asociaciones y un interés popular muy extendido.

P. ¿En qué áreas destacan los astrónomos españoles?

R. Hay grupos buenos, tanto teóricos como observacionales. En cosmología, por ejemplo, hay un equipo importante en Tenerife que trabaja en radiación de fondo con los británicos. También se investigan fuentes de rayos X, agujeros negros, evolución estelar, nucleo síntesis, formación de estructuras en el universo... Y no hay que olvidar a los radioastrónomos ni la buena astronomía solar que se hace.

P. ¿Cuál es la frontera ahora en la astronomía?

R. Una de las fronteras más interesantes es el universo a muy grandes distancias, lo que significa a edades muy lejanas de la nuestra, o muy próximas al inicio. Esto supone un desafío tecnológico máximo, porque hay que detectar fuentes de radiación muy débiles. Nuestras observaciones se desplazan hacia longitudes de onda grandes, hacia el infrarrojo, microondas..., porque la radiación emitida por esas fuentes lejanas lleva mucho tiempo viajando y nos llega desplazada hacia el rojo. Conoceremos mejor la evolución del universo, las fases primitivas.

Otra frontera es explorar las radiaciones de muy alta energía. Por ejemplo, hay erupciones de rayos gamma que se descubrieron accidentalmente con los satélites espías encargados de vigilar el cumplimiento de los tratados nucleares. Luego se pusieron en órbita observatorios específicos y ahora tenemos una idea de la distribución en el cielo de estas erupciones gamma. La idea dominante es que están a muy diferentes distancias y que corresponden a algún tipo de colapso o a núcleos activos de galaxias.

P. ¿Es posible hacer en España un supertelescopio de ocho metros, como se ha propuesto en Canarias?

R. Sí. Además, si no logramos tener una de estas instalaciones perderemos la excelente posición alcanzada. Canarias es el observatorio europeo del hemisferio norte y está dotado con los mejores. instrumentos, pero en el mundo se están construyendo supertelescopios; en Hawai funciona ya uno de 10 metros. Sin un ocho metros, dentro de nada no podríamos intentar las observaciones de vanguardia. No digo que la astronomía española se reduciría a cero, porque los científicos buscarían horas en los mejores telescopios, o se dedicarían a trabajos más teóricos o menos exigentes técnicamente, pero decaería mucho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 1994

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