Gonzalo Suárez ofrece una respuesta ética frente a lo inevitable en el 'El detective y la muerte'
La película está basada en un relato simbólico de Hans Christian Andersen

Gonzalo Suárez ha fabulado a gusto en el simbolismo de Andersen, pero al contrario que el cuentista danés del siglo XIX ha elegido la vida a la muerte. Le ha dado un final feliz. El escritor y cineasta presentó ayer en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián El detective y la muerte, un filme basado en Historia de una madre, un relato sádico y sin el menor rayo de esperanza de Hans Christian Andersen. Suárez le ha devuelto esa esperanza mediante el combate y la respuesta ética contra lo inevitable. De nuevo, Javier Bardem y Carmelo Gómez protagonizan -al igual que en Días contados, de Imanol Uribe- este filme, junto a la actriz María de Medeiros, la portuguesa de ojos grandes.
Suárez confesó ayer que lleva 30 años detrás de esta historia. Desde que leyó el relato de Andersen, en el que una madre llega hasta los dominios de la muerte para reclamar la vida de su hijo. "Es un cuento simbólico, sádico y terrorífico, en el que, al final, la madre renuncia a la vida de su hijo, cuando la muerte le muestra en el fondo de un pozo el desarrollo de dos vidas humanas. Es un relato desgarradoramente triste, en el que la madre acepta la ley divina de que su hijo se quede definitivamente en la muerte", señaló ayer Suárez en una sala de prensa abarrotada.Pero el cineasta no aceptó ese final y se le ocurrió la idea de que la madre contratara a un detective y que éste, tras vencer serias dificultades y desgarros de amor, acabara cambiando su vida por la del niño. "Quería encontrar la posibilidad de combate, de dar una respuesta ética al enfrentamiento con lo inevitable" explicó el director. "La historia de Andersen es una gran historia y yo propongo con ella la posibilidad de pasar por el mundo con dignidad".
Así surgió El detective y la muerte, el último trabajo del director de Remando al viento. Pero como Suárez no quería hacer una película tan simbólica como el cuento de Andersen, decidió crear un universo autónomo pero oprimido por una realidad cruel. "El espíritu actual de la película es una de las cosas que más me preocupaban; y por eso cambié el bosque del cuento por una ciudad europea en conflicto". Allí, en esa ciudad y en una sola noche, se reflexiona sobre tiempos oscuros, a través de la mirada inocente de María (María de Medeiros), que no se resigna a perder a su hijo. En el filme aparece el mundo del poder y la muerte, representado por G. M. (Héctor Alterio), un detective ex boxeador que libra su último combate contra el poder (Javier Bardem), un pistolero que cumple fríamente su cometido que le ha sido asignado, el de matar (Carmelo Gómez), y dos mujeres más: La Duquesa (Charo López) y una hija que odia a su madre y ama a su padre (Mapi Galán).
"Odio a los directores explicando su película y no creo que se le añada nada decisivo", dijo Gonzalo Suárez. No le sirvió de nada. Una y otra vez volvió a las explicaciones, pero no sólo a petición de los asistentes. Él tenía, o al menos parecía tener, una necesidad de dejar clara su sugestiva e inquietante propuesta cinematográfica. Así defendió la eliminación "de todos los elementos superfluos que pudieran disturbar la línea emocional" o reclamó "el cine no siniplista". O sea el suyo. "Yo sólo conozco a los espectadores de uno en uno, pero los trato como a mí me gustaría qué me trataran, sin rebajar ningún listón", dijo el director, que dio otra vuelta de tuerca con la siguiente explicación: "Es un filme pretencioso, porque el concepto de cine es distinto y vitalista", o "ahondar en la realidad sin renunciar a la creatividad requiere un desafío".
La película se rodó en Varsovia a 14 grados bajo cero sin sonido directo, ya que el doblaje se hizo posteriormente en Madrid. Todos los actores coincidieron en la dificultad del doblaje, pero sólo Javier Bardem se atrevió a confesar que el suyo no le había gustado. "La técnica del doblaje no la domino, porque encuentro mucha dificultad en. encontrar emociones dentro, de un estudio", reconoció Bardem. A su lado, María de Medeiros, señaló las dificultades de su doblaje, no sólo por el español, sino por la tartamudez de su personaje.
Fue quizá Medeiros la que demostró más amor por su personaje. No era para menos después de ver el filme. "Es uno de los personajes más lindos que he tenido que interpretar en mi carrera. Tiene una dimensión casi chaplinesca. Es una mujer muy vulnerable que consigue forzar el milagro con su propia fuerza. Es casi un personaje milagroso y mágico", reconoció la actriz.
Como resumen de El detective y la muerte, bien vale una frase de su director: "Todos buscan lo que quieren con testarudez, sin renunciar a ello". Como él mismo.
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