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Conflictos de agua y fuego

Expertos en medio ambiente analizan los problemas ecológicos desatados este verano en España

La guerra del bonito por el empleo de redes ilegales de pesca y el agotamiento de los caladeros, el dramático avance de los incendios y los enfrentamientos por polémicos trasvases de agua han sido, sin duda, los temas nacionales del verano. Ahora, terminados julio y agosto, 11 expertos en medio ambiente que han participado en la I Conferencia de Ecología de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), celebrada la pasada semana, analizan gravedad, causas y posibles soluciones.La sobreexplotación de los mares y las redes ilegales. Antonio Álvares Meneses, uno de los oceanógrafos más veteranos del Instituto Español de Oceanografía, opina que las normas no podemos cumplirlas sólo los españoles, porque nada se arreglaría. "El peligro de sobrepesca existe y en algunas especies que no emigran al Atlántico. La sobreexplotación es riqueza para hoy y hambre para mañana".

José Carlos García Gómez, director del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, partidario de que se cumpla la ley, dice que "la Comisión Europea ha demostrado gran desconocimiento, más por ignorancia que por mala fe, de la diversidad biológica marina. La prueba está en las pocas especies marinas que ha introducido en sus listas de protección".

Según Benigno Varillas, director editorial de la revista conservacionista Quercus, "la guerra del bonito de este verano ha precipitado la creación de una ecoetiqueta para el atún por parte de la Administración, algo que los ecologistas llevaban pidiendo mucho tiempo sin que les hicieran ningún caso. Esa ecotiqueta podía extenderse a muchos otros productos obtenidos sin agredir al entorno".

Marion Stoler, de Greenpeace, organización ecologista que viene denunciando desde hace años el empleo de redes ilegales de deriva en el Atlántico y el Mediterráneo, dice que su organización ha medido las redes de cientos de barcos italianos en el Mediterráneo y todas pasaban de los 2,5 kilómetros legales. "Sólo España y Grecia apoyan la prohibición total de las redes de deriva", dice Stoler. "Nosotros seguiremos luchando para conseguirlo".

El drama de los incendios forestales. Alberto Ruiz de Larramendi, director adjunto del Parque Nacional de Doñana, teme que que los incendios sean una bestia que vaya creciendo según se la vaya alimentando. "Los dispositivos de lucha contra los incendios cuestan mucho dinero", explica, "y no sé si el causante de muchos fuegos no será el mantenimiento de ese dispositivo. Podemos metemos en una espiral".

"España no tiene una política forestal; lo único que hay ahora es un programa de ayudas económicas de la UE al abandono de cultivos para plantar árboles, pero no hay un plan nacional estructurado y con vistas a largo plazo", dice Cristina García Orcoyen, secretaria general de Adena/WWF España y vicepresidenta del consejo asesor de medio ambiente de la Unión Europea.

Francisco Díaz Pineda, catedrático de Ecología de la Universidad Complutense, dice que "para evitar los incendios forestales es fundamental la heterogeneidad del paisaje, algo que no se ha tenido en cuenta en las repoblaciones".

Francisco Rodríguez Silva, ingeniero de Montes del Infoca (plan andaluz de lucha contra los incendios forestales), asegura que la labor casi detectivesca está dando sus frutos en Málaga. "Un estudio piloto que estamos llevando a cabo este verano en Málaga nos puede dar una idea de la importancia del seguimiento y la investigación policial en la lucha contra los incendios", dice.

La guerra de los trasvases de agua. Para Ramón Llamas, catedrático de Hidrogeología de la Universidad Complutense de Madrid, el problema no es la escasez de agua. "El problema más serio es el de la contaminación de nuestros recursos hídricos y el de una gestión nefasta", asegura. "Hay que pagar más por el agua. Es mucho más importante la ingeniería de la gestión y la educación que la ingeniería de las infraestructuras".

Diego Sales, vicerrector y catedrático de Tecnología Medioambiental de la Universidad de Cádiz: "Los trasvases nos remiten a un problema muy fuerte de desequilibrios territoriales. Hay que pensar en compartir y en la generosidad, no en que cada uno pague con lo suyo. Hay alternativas tecnológicas a los trasvases, pero son muy caras".

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