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El Gobierno británico descarta la privatización de la BBC

En un país que ha visto pasar a manos privadas la mayor parte de las grandes empresas, públicas en los últimos 15 años, el ministro de Cultura y Patrimonio del Reino Unido, Peter Brooke, ha anunciado la renovación por otros 10 años de la Real Carta por la que se rige actualmente la BBC. La British Broadcasting Corporation (BBC) se enfrentaba a una amenaza de privatización parcial y a cambios sustanciales en la financiación, actualmente a cargo de los ciudadanos que están obligados a pagar 84 libras al año (unas 17.000 pesetas) por tener televisor.De acuerdo con el denominado Libro Blanco difundido el miércoles por el Gobierno, el organismo público podrá seguir cobrando esta licencia al menos hasta el año 2.001. Al mismo tiempo, el Gobierno da luz verde también al acuerdo firmado hace más de un mes entre la corporación y el grupo privado Pearson -propietario, entre otros, del diario Financial Times- para lanzar este mismo año dos nuevos canales en Europa.

La alianza con Pearson, que aportará unos 6.000 millones de pesetas al proyecto, es contemplada como un paso de vital importancia para impulsar definitivamente la televisión británica a las puertas del siglo XXI. El objetivo es competir con uno de los mayores gigantes mundiales en el terreno de la información y el entretenimiento, el magnate Rupert Murdoch, norteamericano de origen australiano.

Menos sexo y violencia

Las buenas noticias para la BBC han ido acompañadas, sin embargo, por una larga lista de recomendaciones para que se mantenga más unida a sus radioyentes y telespectadores. De acuerdo con el Libro Blanco, "mucha gente considera en el Reino Unido que hay demasiada violencia, sexo y lenguaje duro" en las emisiones de la BBC.Su director general, John Birt, objeto de duras críticas por las drásticas medidas de reorganización de la corporación que ha tomado, saludó la decisión gubernamental como un gran paso.

"La renovación de la carta nos permite entrar con paso firme en el próximo siglo y competir cada vez más con mayor confianza en nuestras fuerzas", comentó.

La única duda manifestada por la oposición laborista, por otra parte encantada con la decisión, es que, al final, la BBC se lance a la conquista de mercados internacionales con fines comerciales, financiada por los sufridos ciudadanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de julio de 1994