Cachao, creador del mambo, actúa en España tras 32 años

Las Palmas de Gran Canaria - 05 jul 1994 - 22:00 UTC

Treinta y dos años después de actuar en garitos nocturnos madrileños y chiringuitos de la costa, el padre del mambo ha regresado a España para una serie de recitales que han comenzado en el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria. Los próximos días 14 y 16 de julio actuará en Barcelona y en Gijón, y el 19 de este mismo mes presentará en Miami su nuevo disco, Cachao: mambo y descarga, que recoge para cada uno de los 12 temas una modalidad distinta de la raíz afrocubana.El actor Andy García le cambió la vida hace dos veranos, cuando rodó el documental Cachao, como su ritmo no hay dos. "Desde que él me promocionó, ya no he parado un momento",dice Cachao, sencillo y afable, con una energía sorprendente a sus 76 años. "Chico, yo lo paso pipa subido a un escenario. La pregunta no es cómo resisto a mi edad los conciertos, sino cómo soporto que se acaben. A mí me tienen que abofetear para bajarme. Me dicen: "Cachao, que ya se acabó', y yo no me entero", dice el bajista y compositor.

Pronto se pone en guardia con la palabra salsa. "Es tremendo disparate. La salsa no existe, nunca ha existido como modalidad musical. Tener salsa es el equivalente a la expresión castellana de tener salero, y, que yo sepa, no existe ningún ritmo español de música salero. Sólo porque, en 1926, el gran Ignacio Piñero dijo en una de sus canciones 'échale salsita', se expandió una confusión para llamar a un género que es prototípicamente cubano", explica el hombre que en 1938 ideó el mambo y, 20 años después, inventó también esa música que él mismo denominó descargas. "Nos costó seis meses sin trabajo", dice Cachao.

"Estábamos cansados del ritmo uniforme de los danzones, y decidimos pegarle candela. Sabíamos que el público no estaba preparado para aquellas improvisaciones aceleradas sobre el danzón, pero insistimos, y sólo al cabo de medio año con la sala vacía, comenzó a llegar la gente como loca. El mambo comenzó a hacer furor", rememora Cachao, mitigando el hecho de que otros ostentaran el reinado del mambo. "Yo no puedo estarle sino agradecido a Pérez Prado por su formidable trabajo de divulgación. Una vez me llamó, en 1962 para una actuación en Madrid porque le faltaba un bajo, y yo acepté encantado", manifiesta Cachao. En antros de madrugada consiguió sobrevivir durante décadas, desde aquel año y medio que pasó entre Madrid y las costas alicantina y malagueña, recién exiliado de Cuba en 1961, hasta su traslado a Estados Unidos.

Es asimismo reticente con la moda latina, porque "muchos incurren en una monotonía comercial, cuando todos tenemos que comer variado", explica Cachao con un menú bien heterogéneo entre sus manos: entre guarachas, guajiras, d anzones, danzas, contradanzas y descargas, llegó a grabar 29 números en 10 días. Doce de ellos componen Cachao: mambo y descarga. Aún le sobran 17 para otro disco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de julio de 1994.