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"Es insoportable trabajar con un director sin talento", dice Ben Gazzara

El festival valenciano Cinema Jove dedica un cielo al actor

Considerado siempre un actor duro -fue Capone para Roger Corman-, Ben Gazzara se define, sin embargo, como "melancólico y vulnerable, un poco bohemio quizá". "Sé perfectamente lo que significa beber y llegar a volverse loco bebiendo", afirmó ayer en Valencia el actor, en relación al filme de Marco Ferreri Ordinaria locura, en el que interpretaba a un escritor alcohólico parecido a Charles Bukowski.

Nacido en Nueva York en 1930, de familia emigrante siciliana, Gazzara estuvo esta semana en el festival de jóvenes realizadores Cinema Jove, que dedicaba una sección especial_ a su obra. Ha trabajado con gente de la talla de Otto Preminger, John Cassavetes, Giuseppe Tornatore o Marco Ferreri, y se dice que, tras su paso por el teatro y la televisión, la mejor oportunidad le llegó de la mano de Peter Bogdanovich, con la película Saint Jaques.

"Fue, una experiencia genial, trabajábamos durante el día y escribíamos por la noche, hasta la mañana siguiente, cuidando todos los detalles. Así es exactamente como me gusta trabajar, siguiendo el desarrollo de la película". Siempre dispuesto a involucrarse en cualquier nuevo proyecto de Bogdanovich, Gazzara tiene previsto participar en su nueva película, en la que interpreta a un fantasma "de los que se ven".

Europa y América

El actor no cree que existan grandes diferencias entre el cine americano y el europeo, salvo las económicas, "o hay talento o no lo hay, y es un auténtico padecimiento trabajar con alguien que carece de talento". A su juicio, los cineastas europeos están en una lucha permanente por la obtención de dinero para hacer películas, "cosa que no ocurre en América, donde se dispone de grandes presupuestos".

Encasillado, durante una época en la que se infravaloró su trabajo cinematográfico, como actor de series televisivas (Arrest and Trial, Runfor your life), terminó por cansarse de la televisión. "Trabajar en una serie es una agonía total. Es como una fábrica, día y noche metido en el personaje, sin saber nunca lo que va a pasar en el próximo capítulo", comenta.

Gazzara dirigió su primera película, Beyond the Ocean, en 1990 y no descarta la idea de volver a dirigir, "lo peor es el tiempo que se te va en conseguir el dinero y cuando por fin lo consigues ya no te quedan ganas de seguir adelante con la idea". El actor no quiso desvelar el argumento, que mantiene en secreto. "Soy muy supersticioso y temo que se pueda estropear el proyecto".

Su origen siciliano -"los españoles y los italianos tenemos una sangre especial fluyendo por nuestras venas"-, le llevó a interpretar, en varias ocasiones, papeles relacionados con la mafia y la camorra (Capone, Il Camorrista). "La gente del sur de Europa ríe y llora mucho, sabe lo que es sufrir penas y alegrías", asegura el actor.

Amigo en su juventud del fallecido James Dean, con quien desayunaba todos los días en una pastelería, Ben Gazzara cree que la profesión de actor mejora con la edad. "Soy mucho mejor actor ahora que cuando era joven", afirma y bromea recordando sus inicios: "A los 20 años cobré por primera vez y pensé, ¡ya debo ser profesional, porque me han pagado!".

Hace dos años estuvo trabajando en España en la producción catalana Els de davant, con Juanjo Puigcorbé y Carmen Elías y confiesa que quedó muy sorprendido cuando vió la película: "Hicimos un buen trabajo y fue una experiencia entrañable, me gustó mucho".

Uno de sus últimos trabajos teatrales, Chinese Coffee, donde comparte reparto con Al Pacino, es la historia de dos escritores fracasados que no tienen suerte en la vida. "La obra muestra de forma terriblemente divertida, la confrontación entre dos perdedores y cómo cambia su relación cuando a uno le va mejor que a otro", relata Gazzara.

Día de premios

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de julio de 1994

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