Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Desconcierto en Venezuela tras la intervención estatal de la banca

La falta de claridad en el decreto de intervención de la banca venezolana y la incoherencia del Gabinete de Rafael Caldera ha desconcertado al sector privado y a los' parlamentarios y ha provocado la suspensión de los créditos a Venezuela por parte del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. La confusión fue aclarada ayer por el ministro de Hacienda , Julio Sosa, al afirmar que el polémico decreto establece un control riguroso del Estado sobre los bancos. Sosa precisó que no se trata de una nacionalización, como había anunciado el jueves el ministro de Información, Guillermo Álvarez, cuestión que "no está planteada en este momento", dijo.El objetivo del Gobierno es lograr en cuatro años la recuperación y estabilidad de todo el sistema bancario y financiero. Una junta de emergencia, fiscalizará mensualmente las operaciones de cada banco y coordinará los flujos de dinero interbancario, es decir, se creará un mercado de auxilio entre los bancos para que ellos mismos se ayuden cuando alguno tenga dificultades de liquidez.

La reacción de la Banca ha sido de asombro. Los políticos, por su parte, exigieron mayor definición en las medidas que está adoptando el Gobierno. El Movimiento Al Socialismo, miembro de la coalición gubernamental, pidió la nacionalización total de la banca para acabar con los rumores. Quienes acudieron a cobrar el salario de fin de mes también se sintieron desconcertados, al no saber si su banco pertenecía ahora al Estado o a sus dueños privados.

El embajador de Estados Unidos en Venezuela, Jeffry Davidow, expresó ayer al presidente Caldera la preocupación de Washington por las medidas económicas adoptadas por el Gobierno de Caracas. Davidow denunció la falta de claridad de las medidas, pero declaró ante un grupo de periodistas que el presidente le ofreció garantías de que las nuevas disposiciones serán "manejadas con prudencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 1994