Esplá prefiere corridas duras para Madrid

Luis Francisco Esplá aparece en la feria cuando ésta consume sus últimas tardes y lo hace con la divisa de Celestino Cuadri, una de las consideradas duras, a las que prefiere apuntarse en Madrid. "Yo no tengo la culpa de que la empreso:, haya programado este tipo de festejos al final", bromea, "pero le va a dar igual, porque aún pienso ser el triunfador de la feria". El diestro alicantino vuelve el sábado para la corrida de Victorino Martín, que ya no es del abono, "algo que no me preocupa, porque para mí, por su repercusión, es como si lo fuera", afirma."Lo único que me preocupa en Madrid", continúa, "es que el toro embista y que no haga aire. Y si lo primero es dificil, lo segundo es casi imposible". El torero explica que, aunque lo respeta, no entiende cómo las figuras se apuntan a Madrid con los toros comerciales. "Es preferible acudir con las duras", explica, "primero, porque lo más normal es que los veterinarios D las rechacen, como ocurre con as otras, y segundo, porque el público venteño agradece más tu acutación con las duras".

Asegura que solicitó, por medio de su apoderado, Manuel Cisneros, hacer el paseíllo con esta divisa, "no sólo porque fuera la triunfodora de la feria de San Isidro de 1993, sino porque suelen tener motor y ofrecer movilidad en todos los tercios; aparte que normalmente los entiendo muy bien. Aunque al ser una ganadería de camada corta también es cambiante, confío en que si cambian lo hagan a partir de 1995".

Con respecto al mucho aire que suele hacer en Las Ventas dice que es algo que no ocurre en ninguna otra plaza del mundo: "Aquí sopla el viento en el ruedo hasta en los días más calmos". Después entra más a fondo en la cuestión, cuando señala que su obsesión se debe al gran número de toros que se van sin torear en la Monumental madrileña porque el torero no puede escoger los terrenos adecuados para su lidia debido a este problema.

"Otros compañeros, con los que lo he hablado", expone, "saben disimularlo más o sobreponerse, pero yo no". Después señala que le saca de quicio plantearse la faena en terrenos cambiados, "y no ya por el mayor peligro que tiene el toro tan cuajado y serio que se exige en Madrid, que esa es otra, sino porque no rindo ni pienso cuando me veo en el terreno contrario al que debería hacerle la faena al toro".

Concluye la cuestión destacando que muchos toros darían juego en el platillo de la plaza o los medios, "y los tienes que lidiar de las rayas para adentro para evitar el aire" Y redondea: "parece una tontería en la que casi nadie repara, pero este tema es responsable de que se vayan muchísimos toros con las orejas puestas y de que se corten tan pocas en Madrid, y ahí están las estadísticas. A mí, por lo menos me descompone".

Por último adelanta que su actual temporada será, como en las anteriores, también baja en festejos, alrededor de 30, porque sólo torea donde le pagan lo que considera es su valor hoy en la fiesta "y, desde luego, siempre en relación directa a lo que se recauda en cada plaza y féria". Presume de que ése es un lujo que ahora puede permitirse: "Hay que frenar la prepotencia empresarial, porque ahora mismo lo tienen a huevo".

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