La operativa del banquero

Las prácticas de Mario Conde al frente de Banesto contribuyeron "a la situación de excepcional gravedad que el banco presentaba al tiempo de su intervención", según la demanda presentada.El texto de la demanda clasifica estas actuaciones en cinco apartados. El primero es una política de crecimiento del negocio excesiva y "sin el control interno necesario".

El segundo explica la política de gastos de explotación por "la clara falta de diligencia y la irresponsabilidad de los administradores".

"En este sentido", continúa la demanda, "con anterioridad a la entrada del equipo de gestión presidido por Mario Conde, Banesto era un banco austero". Los gastos de explotación en 1986 eran del 2,8% de los activos, frente al 3,12% de los otros cinco grandes bancos. Tres años después, subían al 2,95%, mientras los de los restantes bancos bajaban al 2,43%.

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La lista sigue con una política de inversión permanente y concentración de riesgos con un "elevado grado de confusión entre los patrimonios de Banesto y de la Corporación".

El control accionarial y de autocartera merece una consideración aparte. La demanda asegura que estas prácticas no ortodoxas supusieron "en la práctica una esterilización importante del volumen de recursos".

Finalmente, los resultados. El texto acusa a Conde de "reflejar beneficios por operaciones ficticias, es decir, sin auténtico contenido económico, como ventas intergrupo o a terceros que realmente eran financiadas por Banesto".

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