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La 'gran ciencia' en Europa

En el CERN trabajan más e cinco mil científicos -incluidos cinco premios Nobel- e ingenieros de los 19 países miembros, junto a colabora dores del resto de mundo. S un insólito conglomerado e laboratorios experimental s, talleres, centros de ordenadores y un equipo de 100 físicos teóricos. Bajo el suelo, en un túnel perforado en la frontera entre Suiza y Francia, está instalado el mayor acelerador de partículas del mundo, el LEP,, de 27 kilómetros de circunferencia. En él, cuatro detectores tan grandes cada uno los como una casa registran choques de las partículas, y los ordenadores toman millones de datos que centenares de físicos analizan e interpretan con el único objetivo de avanzar en el conocimiento de la estructura más fundamental de la materia del universo.Hoy en día, en física de partículas, el pequeño laboratorio con media docena de investigadores prácticamente, ha desaparecido, y para avanzar no hay más remedio que movilizar a miles de personas en torno a los experimentos. El CERN es el mayor exponente europeo de esta concentración de recursos, lo que se ha denominado la gran ciencia..

España perteneció al laboratorio en los años sesenta y después lo abandonó hasta su reingreso en 1983. Más de un centenar de físicos españoles de siete universidades y del Ciemat (Ministerio de Industria) están participando en los experimentos del CERN.

El LEP no es, ni mucho menos, la única instalación experimental del CERN, pero sí la más famosa en los últimos años, puesto que en ella se han realizado importantísimos avances en el estudio de las leyes de la naturaleza que han consagrado al laboratorio europeo en una situación de liderazgo mundial en esta disciplina científica.

Para principios del próximos siglo, el CERN proyecta un nuevo acelerador de partículas, el LHC cuya aprobación definitiva se decidirá probablemente en el próximo mes de junio y cuyas exigencias financieras no han sido ajenas a la necesidad urgente de superar el conflicto con España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 1994