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Las huelgas ponen en peligro la temporada de la Opera de París

Los paros amenazanel estreno de 'Tosca'

La Ópera. de París está en crisis. Los sindicatos se oponen al despido de 136 de los 1.700 empleados y han iniciado una cadena de huelgas cuyo remate, el próximo miércoles, puede causar un daño formidable a la compañía: para esa fecha está prevista una representación extraordinaria de la ópera Tosca, de Puccini, cuya anulación costaría un mínimo de tres millones de francos (más de 70 millones de pesetas) y causaría, según el director general Jean-Paul Cluzel, un daño de alcance "imprevisible" sobre la compañía.La Tosca del miércoles es considerada como uno de los mayores acontecimientos de la temporada. El tenor español Plácido Domingo asumirá por primera vez el papel de Caravadossi, y la representación será mostrada gratuitamente a los parisinos a través de una pantalla gigante instalada en la plaza de la Bastilla frente a la fachada del teatro. Más de 40 cines y teatros repartidos por toda Francia ofrecerán también la transmisión en directo, en imagen de alta definición. Numerosas emisoras de radio han comprado asimismo los derechos de transmisión.

Los sindicatos ya paralizaron la ópera de París el día 17 y ayer viernes, lo que impidió una representación de Tosca distinta a la prevista para la semana próxima y otra del ballet La Baya2/3re con coreografía del fallecido Rudolf Nureyev, que debía ser grabada para la televisión como último homenaje al extraordinario bailarín.

Las pérdidas causadas por estas dos huelgas, con ser grandes, son más soportables que las que ocasionaría un paro el miércoles. Los beneficios de esa Tosca, estimados en 1,8 millones de francos (algo más de 40 millones de pesetas), están destinados íntegramente al mantenimiento del modernísimo teatro de la ópera: de la Bastilla. A la pérdida de esa suma debería sumarse la previsible indemnización a las salas de provincias que tienen contratada la emisión, estimada en un míni mo de un millón de francos.

El director de la ópera de París, Jean-Paul Cluzel, reunió el pasado miércoles a los 1.700 empleados para advertir que la prolongación de la huelga tendría consecuencias imprevisibles" sobre la compañía. Pero los sindicatos se niegan a ceder. El plan empresarial, con su eliminación de 136 puestos de trabajo, es para ellos inaceptable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de mayo de 1994