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Los integristas argelinos declaran la guerra a las comunidades religiosas no musulmanas

El movimiento radical integrista Grupo Islámico Armado ha declarado la guerra a las comunidades religiosas no musulmanas de Argelia, según se desprende de un comunicado hecho público ayer, en el que reivindica los asesinatos del hermano marista y de la monja asuncionista, de nacionalidad francesa, perpetrados el pasado domingo en la alcazaba de la capital. El asesinato de los dos religiosos "se enmarca en la liquidación de judíos, cristianos y herejes en tierra musulmana", asegura el comunicado, publicado en el semanario El Ansar, portavoz oficial del Grupo Islámico Armado.

El texto añade que "una brigada clandestina del GIA tendió una emboscada el domingo a dos de estas personas que viven en nuestra tierra musulmana, liquidando a dos cruzados, que habían pasado muchos años propagando el mal en Argelia".

El comunicado del GIA se refiere al asesinato del hermano marianista Henri Verges y de la hermana asuncionista Paule Helene de Saint Raymont, perpetrado el 8 de mayo, en la biblioteca-escuela de la alcazaba de Argel, donde se da formación profesional a más de 300 alumnos, la mayoría de ellos hijos de familias humildes de los barrios de Bab el Ued y de la propia alcazaba.

Salto cualitativo

El manifiesto ha sorprendido en medios diplomáticos y políticos, ya que significa un importante salto cualitativo con respecto a la estrategia desencadenada por el GIA en los últimos meses y que ha estado dirigida básicamente contra las fuerzas del orden público, los intelectuales, políticos y extranjeros. Con este último comunicado el GIA reconoce la existencia de una guerra abierta de carácter religioso dirigida contra las comunidades no musulmanas, de la que forman parte además de extranjeros, numerosos ciudadanos de nacionalidad argelina, preferentemente originarios de la región de la Kabylia.El GIA ha atentado al menos en cuatro ocasiones de forma clara contra ciudadanos por motivos religiosos, provocando un total de 14 víctimas, entre las que se encuentran los doce croatas católicos, que fueron asesinados el pasado mes de diciembre en Tamesguida, tras comprobar que no practicaban la religión musulmana.

Todos estos atentados están provocando un debate y una reflexión religiosa, y a la vez, de seguridad en el seno de las comunidades no musulmanas. La más afectada por este debate es la católica, que preside monseñor Henri Teissier y que está formado por 25.600 bautizados, 170 sacerdotes y hermanos y 390 religiosas.

La congregación más influyente de esta comunidad católica es la constituida por los Misioneros de África y las Misioneras de Nuestra Señora de África, más conocidos por los padres. y las hermanas blancas, cuyos máximos responsables son religiosos de nacionalidad española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 1994

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