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Tribuna:

Tres preguntas

¿Se imaginan a José María Aznar de presidente del Gobierno?Después de su comparecencia en rueda de prensa el viernes pasado y de su intervención parlamentaria el miércoles, creo que una reflexión sobre el ciudadano Aznar como posible presidente del Gobierno de la nación se impone. Al menos, por tres motivos.

1.- Por su acusación al presidente del Gobierno de que "había mirado para otro lado" mientras el señor Roldán se escapaba.

La afirmación es un insulto a la inteligencia de todos los españoles, a la que no habría que prestarle más atención, si no fuera por quién la ha dicho y por dónde y cómo lo ha dicho. Si hubiera habido pacto con Roldán para facilitarle la huida, no habría la información que el señor Roldán está suministrando a un medio de comunicación. Y si hay esta información es que no hubo pacto. Tertium non datur, como decimos los juristas.

Pero ese no es el problema. El problema es que hay afirmaciones que no se pueden hacer, porque supone romper las reglas más elementales de la convivencia política. El Gobierno no es el Estado, pero una información como esa afecta a la presunción de legitimidad del Estado democrático e inicia el deslizamiento por una pendiente de consecuencias imprevisibles.

¿Cree usted que puede ser presidente del Gobierno quien es capaz de tener una conducta de esta naturaleza? Si hace esto cuando no tiene el poder, ¿qué no hará cuando lo tenga?

2.- Por su acusación a los nacionalistas de estar chantajeando al Gobierno, aprovechándose de la debilidad de éste, para arrimar el ascua a su sardina.

No conozco ni una sola valoración política o académica de nuestra Constitución, que no haya resaltado expresamente que en la integración dentro del sistema español del nacionalismo vasco y catalán está el secreto de la gobernabilidad del Estado y de la convivencia pacífica de los españoles.

¿Cree usted que se puede confiar la Presidencia del Gobierno a quien está sembrando los vientos que está sembrando? ¿Es posible una convivencia democrática y pacífica de todos los españoles a partir de esas premisas?

3.- Por su falta de coraje político, que prácticamente todos los grupos parlamentarios y la mayor parte de los medios de comunicación han puesto de manifiesto.

En el debate sobre el estado de la nación José María Aznar solicitó la dimisión del presidente del Gobierno, porque no podía garantizar la gobernabilidad del país. En su rueda de prensa añadió que mientras Felipe González no se vaya no habrá estabilidad política en España. Y en su intervención el miércoles en el Congreso le dijo al Presidente que estaba "hipotecando el presente y amenazando el futuro" de España.

Si esto es así, ¿cómo es posible que el líder del primer partido de la oposición do presente una moción de censura para dar seguridad al país de que si el Gobierno de la Nación ha perdido el control de la situación y el rumbo hay alguien que sí sabe hacia dónde hay que dirigirlo y cómo hay que hacerlo?

En el despacho oval de la Casa Blanca, el presidente Truman tenía enmarcada una frase, con la que pretendía simbolizar la soledad radical del presidente en los momentos decisivos, que rezaba así: "Aquí se toma la decisión". Hay momentos en los que no se puede delegar la responsabilidad, sino en los que hay que tomar una decisión y correr los riesgos que la misma comporta.

¿Estaría usted tranquilo en un momento de esos teniendo a José María Aznar en la Moncloa?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 1994