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47º FESTIVAL DE CANNES

Joel y Ethan Coen: "Un cuento con aires de pesadilla"

"La película se puede interpretar como un cuento de hadas en el sentido de que un personaje inocente se ve amenazado por algo que le sobrepasa", explica Joel Coen refiriéndose a El gran salto, filme en el que asume las labores de dirección. Asegura que no ha cambiado tanto el proceso de creación desde que con su hermano Ethan hizo Sangre fácil, en 1984 y les llegó el éxito. "La diferencia principal es el dinero de que hemos dispuesto", añade, "pero no ha afectado a la naturaleza de nuestro estilo de trabajo. Seguimos haciendo películas igual que las hemos hecho siempre, controlando el montaje final, el reparto... Nada fundamental ha cambiado". Lo cierto es que los Coen se han visto impotentes ante la decisión de la distribuidora de promocionar la película con un cartel cuyo dibujo desvela una de las sorpresas del filme.Los hermanos Coen, que no se explican el éxito de sus películas fuera de Estados Unidos ("son películas muy americanas, sobre todo en los diálogos"), empezaron a escribir el guión de El gran salto hace seis años, en colaboración con su amigo el director Sam Raimi. Joel y Ethan escriben y dirigen juntos todas sus películas, aunjuntos todas sus películas, aunque ts s o hvisque sobre la pantalla Joel aparece como director y Ethan como productor.

El productor del filme, en esta ocasión, ha sido Joel Silver, la imagen opuesta al cine que ha caracterizado desde 1984 a los hermanos Coen. Agresivo, paradigma de la comercialidad y en el punto de mira de lo sque culpabilizan a Hollywood de la violencia en la sociedad americana, las películas de Silver (La jungla de cristal, Arma letal, Depredador, Comando, Demolition man, entre otras) han recaudado hasta la fecha unos 300.000 millones de pesetas. Pero él no ve un cambio de rumbo en su asociación con los Coen. "Es lo mismo: películas divertidas, entretenidas y con gran ritmo. El objetivo es entretener", explica Silver. Por eso tiene muy clara su postura ante la posibilidad de establecer barreras comerciales para el cine: "Es absurdo. Es ridículo decir: no manden más cuadros de Picasso, porque es español, o esta orquesta que no toque en Londres... Si algo le causa curiosidad al público, debería estar disponible en cualquier momento. También hay muchas películas americanas que no encuentran un mercado en el extranjero, y ni siquiera dentro de EE UU".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 1994