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El 'salto' del toro

Colmenar Viejo alberga feria ganadera y estrena centro de inseminación con sementales 'civiles' y 'militares'

En la región de Madrid hay cinco millones de personas, dos millones de vehículos... pero también 32.000 vacas de carne, 18.000 de leche, 200.000 ovejas, 40.000 cabras y un total de 20.000 caballos. Estos otros habitantes de la región tienen sus fiestas del 2 de mayo en Colmenar Viejo: la segunda Exposición Nacional Ganadera de la Comunidad de Madrid, que acabará esa fecha con la subasta de ejemplares (precios de salida, sobre 300.000 pesetas para el vacuno).

Mientras llega la fecha de la venta, más de 500 animales son objeto de la mirada calibradora de los visitantes. "Desde que quitaron la Feria del Campo hasta el año pasado no teníamos un sitio decente para hacer ferias", afirma satisfecho uno de los ganaderos asistentes.

Esta feria poco tiene que ver con aquella que el franquismo logró convertir en una cita popular aderezada con gorros del flan chino Mandarín. La de ahora es más pequeña y menos política. No tiene pabellón de Argentina, pero sí quejas. "La ganadería está dificilísima y además tardan mucho en pagarnos las subvenciones de Bruselas", dice Estanislao Saavedra, ganadero de charolés en Cenicientos. "En el campo se vive mejor ahora que antes, pero, sin embargo, es mucho más difícil vivir de él ahora". "Este año, además, el tiempo viene muy mal", sentencia otro ganadero, Alejandro Álamo, de Lozoya.

La feria no está sola en el complejo agropecuario de Colmenar Viejo (ubicado en la carretera de Guadalix y muy próximo a la autovía). Aquí se inauguró el viernes la nueva sede del Centro de Selección y Reproducción Animal (Censyra). La puesta en marcha ha sufrido unos dos años de retraso por la suspensión de pagos de Construcciones Atocha. En todo el complejo, que incluye un laboratorio, se han invertido 878 millones de pesetas.

En el centro se acoge a sementales civiles y militares (los caballos y un burro son del Ejército). También los hay públicos y privados. Por ejemplo, la Cooperativa Castellana de Ganaderos, de Campo Real, tiene aquí 14 o 15 machos de bovino. "Nos permite abaratar los costos y mejorar las razas", dice uno de sus miembros, Manuel Coronado.

El Gobierno regional, que también quiere salvar de la extinción al perro alano, es dueño del toro estrella, Investor, una mole de carne pródiga en semen de calidad y que dispone de un corral mayor que algunos apartamentos.

Pero si Investor, Christopher o cualquier otro toro tienen problemas para "saltar", como dicen los expertos, las vacas de la región pueden seguir provistas de pajuelas (dosis de semen). "Tenemos más de un millón de dosis almacenadas en nitrógeno líquido a 196 grados bajo cero", explica el director técnico, Miguel Jiménez Cabras, mientras muestra media docena de enormes depósitos. El precio de venta al público de las dosis equivale al coste de su obtención: diez duros.

Antes de llegar a la vaca, el semen pasa un control de calidad, incluso visual: un monitor de televisión muestra los espermatozoides, y los técnicos observan si cumplen los requisitos de movilidad, cabeza limpia y cola vibrátil.

Durante la inauguración, y a preguntas de la prensa, el director general de Agricultura, Ismael Díaz Yubero, explicó los detalles de la inseminación artificial. Señaló que para que salten los toros se les pone "una vaca natural o mecánica". El sistema tiene éxito: "El 80% quedan preñadas a la primera".

Aunque el nuevo centro está dedicado a las ganaderías madrileñas, los responsables ven factible hacer convenios para que se beneficien otras comunidades. Muge Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1994