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Crítica:

Lo suyo es pasar

Lou Donaldson Quarter

Lou Donaldson (saxo alto y voz), Ptah Willianis (piano), Eric Lemon (contrabajo) y Lennie Robinson (batería). Círculo de Bellas Artes. Madrid. 29 de abril.

Los arrepentidos musicales son despiadadamente inflexibles. El saxofonista Lou Donaldson se formó a imagen y semejanza de Charlie Parker; tuvo un fulgurante inicio de carrera con históricas grabaciones junto a Thelonious Monk (1952) y Art Blakey (1954), pero sucumbió a la tentación de ciertas fórmulas comerciales hasta que, a principios de la década de los ochenta, regresó a las raíces absolutamente arrepentido. Ahora despotrica contra los débiles de espíritu que engordan sus cuentas corrientes a costa de prostituir su música y predica con fe de iluminado la religión del bebop más estricto.Sabe que no es un primera línea y asume su papel con discreción de funcionario. Practica un jazz ortodoxo, moderadamente cálido y escasamente imaginativo. Por supuesto, tiene no pocas virtudes. Su sonido es un prodigio de refinamiento y su fraseo un techado de fluidez; tampoco se discute la calidad de su sentido del blues ni su genuino conocimiento de las claves del bebob, pero sus solos pasan y no quedan. Parece que lo suyo es pasar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1994

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