Dos empresas pelean con precintos por las cafeterías de Barajas

Los empleados de las cafeterías del aeropuerto de Barajas no sabían ayer por la tarde para quién trabajaban. Los clientes no encontraban dónde pedir un café. Y los jueces firmaban órdenes contrarias sobre quién tenía el legítimo derecho a abrir el negocio. Todo este enredo surgió por culpa de metros y metros de precintos judiciales que ordenaban: "No pasar". La historia comenzó el lunes, cuando las 14 cafeterías del aeropuerto de Barajas fueron cerradas por orden judicial para desalojar al anterior concesionario, Antonio Morales, S A, que se resistía a cerrar el negocio.En la mañana de ayer ya se podía tomar un refrigerio, aunque sólo en dos de las cafeterías: un establecimiento en la terminal internacional y otro en la nacional funcionaron con normalidad. La empresa mixta Raesa, integrada por la administración aeronaútica (AENA) y la empresa Recyg, que ganó la nueva adjudicación, se hizo cargo de la gestión de la hostelería.

Pero, a medida tarde, llegaron otra vez los funcionarios judiciales acompañados por la policía para precintar de nuevo los bares con otra orden en la mano, esta vez del juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid. El escrito decretaba retirar los precintos que el día anterior había ordenado otro juez y conminaba a Raesa a que se abstuviera de "practicar actos perturbatorios u ostentativos de la posesión" mientras no se resuelva la acción interpuesta por Antonio Morales S A.

Raesa sostiene que Antonio Morales S A ya no puede seguir regentando las cafeterías del aeropuerto porque ya no disfruta la concesión, adjudicada a Raesa. Sin embargo, el anterior gestor de las cafeterías reclamó en los tribunales que se declarase nula la adjudicación, porque entendía que no se respetaron los principios de igualdad y libre concurrencia.

Los trabajadores estaban ayer desconcertados ante lo que calificaron de "kafkiana" situación: "No tenemos empresario, no sabemos para quién trabajamos, tenemos en la mano dos altas de la Seguridad Social, una por Raesa y otra por Antonio Morales; aquí no hay quien se aclare", comentaba uno de ellos. Un portavoz de Aena aseguró que el precinto contra Antonio Morales S A había sido autorizado legalmente, que los empleados dependen de la nueva adjudicataria y que la dirección del aeropuerto pugna para que se restablezca la normalidad. Mientras, una hamburguesería próxima llena de clientes su barra.

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