SECUELAS DEL CONGRESO DEL PSOE.

Mientras desde Madrid los socialistas hablan de estrategia conjunta, los dirigentes regionales y provinciales del PSOE ajustan cuentas pendientes. Esto es lo que se ha puesto de manifiesto este fin de semana en León, Asturias, Ceuta y Murcia y lo que se verá en las próximas semanas en Madrid y Galicia. Ayer, los guerristas ganaron sus congresos. El escándalo saltó en el cónclave provincial de León, donde los renovadores en el poder recurrieron a la policía, que con su presencia evitó que los dos sectores llegaran a las manos. Lejos del fragor de las batallas, Serra y Benegas se han reunido en el palacio de la Moncloa con intención de olvidar el pasado y juntar fuerzas para hacer frente al ímpetu de la derecha, que apunta directamente a la cabeza de Felipe González por los escándalos de corrupción.

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Los socialistas de León se insultan, avisan a la policía y deciden suspender el congreso

Los viejos demonios existentes en el seno del partido socialista de León afloraron ayer con virulencia, impidiendo la elección de los 54 delegados previstos para el congreso regional que se celebrará el próximo sábado en Segovia. En la reunión hubo insultos y ataques verbales con la policía como testigo.La denuncia del sector renovador de que los guerristas habían efectuado afiliaciones falsas durante el mes de diciembre desembocó días atrás en la orden de la ejecutiva federal de dar de baja a 800 militantes, muchos de los cuales llevaban años en el partido. Con este clima llegaron los socialistas de León al congreso extraordinario.

No hubo acuerdo ni para la elección de la Mesa y los insultos empezaron de inmediato. Dada la tensión, la ejecutiva provincial (renovadora) llamó a la policía y se suspendió el cónclave. La elección de los delegados se celebrará, si no hay mayores problemas, el miércoles. Ayer los guerristas esperaban obtener el 40% de la representación.

El secretario general de Organización del PSOE, Cipriá Ciscar, dio de baja recientemente, por cuestiones formales, a más de 800 militantes guerristas que habían participado en los procesos asamblearios previos a los congresos federal y regional.

La ejecutiva provincial denunció las pasadas navidades un millar de afiliaciones fraudulentas que beneficiaban a los guerristas, admitiendo más tarde la ejecutiva federal como válidas las 800 fichas. De ahí que los guerristas acudieran ayer al congreso con la intención de que se respetara el censo original, sin que se tuviera en cuenta la reciente decisión de Ciscar.

El empeño de unos y otros en constituir con sus afines la mesa de credenciales, para conseguir así el mayor número de representantes, impidió que se iniciara el congreso extraordinario.

La ejecutiva provincial reclamó en los primeros momentos la presencia de la policía, lo que añadió más tensión al clima de rebelión. El secretario general de los socialistas leoneses, el diputado José Luis Rodríguez Zapatero, fue abucheado por los críticos, que insistían en su dimisión, y los agentes policiales no se marcharon hasta que no se disolvió la reunión.

El vicesecretario de la ejecutiva provincial, el también diputado Conrado Alonso Buitrón, ha pedido la expulsión "inmediata y urgente" de los dirigentes guerristas, entre ellos el alcalde de Villablino, Pedro Fernández.

Éste recordó "Ias traiciones" de Alonso, de quien dijo que "primero fue falangista y siempre le han movido intereses personales contrarios a los de los trabajadores". Ambos políticos proceden del sector minero. Conrado Alonso, que basó la suspensión del congreso en la "vulneración de las normas" y en la "ruptura de las reglas del juego", dijo que había que adoptar "medidas excepcionales a una situación excepcional".

Para el secretario de Organización regional, Juan Ramón Laguinilla, los hechos de ayer son constitutivos de faltas muy graves. En un informe redactado entre la ejecutiva provincial y Lagunilla se pedirá hoy a Ciscar la expulsión de los guerristas y la disolución de varias agrupaciones. Lagunilla demandará a la dirección nacional del PSOE "celeridad" y "justicia", lo que se traduce, según él, en la expulsión de los guerristas para que no puedan participar en el congreso de Segovia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de abril de 1994.

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