Jaque mate serbio al enclave de Gorazde

Los serbios se encuentran a sólo 500 metros del hospital de Gorazde. Han capturado en las últimas horas todos los puntos estratégicos del enclave musulmán después de avanzar sin oposición a lo largo del día de ayer. La segunda línea de defensa de la Armija (Ejército bosnio de mayoría musulmana) se hundió a media tarde. Las tropas de Radovan Karadác, tras lograr el control del sur el pasado fin de semana en un claro desafío a las Naciones Unidas, se hicieron ayer con las colinas del noreste. La doble pinza está completa. Ya no hay defensa posible. Es jaque mate sobre el enclave protegido de Gorazde.

"Ahora pueden conquistarlo cuando quieran", aseguró un alto oficial del centro de crisis del cuartel general de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) en Zagreb. "Puede ser cuestión de horas", añadió. Por la noche, las tropas serbias exigieron la rendición inmediata e incondicional de Gorazde. Muchos de los 65.000 aterrorizados habitantes del enclave de tratan de huir desesperadamente con sus enseres en una maleta.La situación es muy tensa y extremadamente complicada. Es la peor crisis con la que se ha enfrentado la comunidad internacional desde el inicio de la guerra en Bosnia, hace dos años. Muchísimo más grave que la que provocó la orden de ataque de aviones de la Alianza Atlántica el domingo y lunes. Las tropas serbias han ignorado, envalentonadas, todas y cada una de las advertencias lanzadas desde el Consejo de Seguridad, convencidas de que un tercer ataque aéreo de la OTAN sobre Gorazde es, en estos momentos, imposible. Disponen de una inmejorable defensa: los 14 cascos cadanienses y los casi 50 observadores militares, entre ellos un capitán español, que se hayan desde el miércoles en su poder, prisioneros, como si fueran escudos humanos.

La ofensiva final sobre Gorazde se inició ayer en un momento psicológico, cuando el japonés Yasushi Akashi, enviado especial del secretario general de la ONU, había logrado, después de tres días de paciente espera, que el líder serbio, Radovan Karadzic, le recibiera en Pale, la capital de los serbios de Bosnia. Akashi, que tenía vetados como acompañantes a los generales de Unprofor, acudió junto al mediador internacional, Thorvald Stoltenberg.

Un portavoz de Unprofor en Zagreb se negó ayer a informar sobre el contenido de las negociaciones. Pero Akashi no regresó a Zagreb, su cuartel general, lo que se hubiera interpretado como una señal de fracaso, sino que pernoctó en Sarajevo para reanudar hoy los contactos con los serbios bosnios.

En la ofensiva final sobre el enclave protegido de Gorazde se han producido dos hechos que agravan considerablemente la situación. Dos soldados británicos, de las tropas de élite del Special Air Service (SAS), resultaron gravemente heridos mientras se hallaban allí en misión de observación bajo la bandera azul de la ONU y amparados por las resoluciones del Consejo de Seguridad. Uno de ellos, fue evacuado entre las balas, en una arriesgadísima misión, por un helicóptero de Unprofor con destino a Sarajevo, en un desesperado intento por salvar su vida. Todo resultó inútil. Poco después de aterrizar en la capital bosnia, falleció.

En otro acto de provocación, mucho más claro que el anterior, los radicales serbios, obedeciendo las órdenes de su jefe militar, el general Ratko MIadic, abrieron fuego antiaéreo contra un Super Etendard francés que se hallaba sobre el enclave de Gorazde en vuelo de reconocimiento. El piloto resultó Ileso y regresó sano a su portaaviones.

El optimismo inicial por la reunión en Pale se ha disipado por completo. "No sabemos si los serbios están tratando de ganar territorio ante un eventual acuerdo de paz o si quieren dinamitar las negociaciones con nostros", aseguró anoche un alto cargo de la sección civil de Unprofor en la capital croata.

Otra fuente, ésta militar, considera que los serbios desean conquistar Gorazde, para evitar, que ese enclave musulmán quede incrustado en un mar de serbios bosnios en la parte oriental del país. Todos los planes de paz, y los borradores manejados en los últimos meses, unían el enclave de Gorazde a Sarajevo mediante un corredor. Entre Gorazde y Sarajevo está Pale. Los serbios han utilizado en esta ofensiva el material pesado que la OTAN les obligó a retirar durante el ultimátum de febrero de los alrededores de Sarajevo. "Los siguientes", asegura el militar, "pueden ser Zepa y Srebrenica".

Situación inaceptable

La posibilidad de utilizar la aviación de la OTAN se ha reducido casi a cero en las últimas 48 horas. Y los serbios lo saben. Por ello, a pesar de la dura advertencia del Consejo de Seguridad, que amenazó a las tropas de Karadzic con "serias consecuencias" si persistían en su actitud, se mantiene inamovible la situación de los 14 cascos azules canadienses secuestrados por unidades serbias en llijas, cerca de Visoko. "Sabemos que están bien, que tienen cierta libertad de movimiento dentro de la instalación en que se encuentran y que, incluso, toman café junto a sus captores", aseguró a EL PAÍS un alto oficial del centro crisis en el cuartel general Unprofor en Zagreb. "A pesar de ello, la situación es totalmente inaceptable para nosotros".

El problema de los observadores militares se mantiene inalterable también respecto al jueves. Siete siguen desaparecidos; 28 se hallan retenidos y otros 17 se encuentran confinados en sus casas e incomunicados. El capitán español está confinado en Nevesinje, al norte de Trebije, en Bosnia oriental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 15 de abril de 1994.

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