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La ausencia de un freno molecular contribuye al desarrollo del cáncer

Hallada una causa genética de la división celular incontrolada

Un nuevo gen implicado en el desarrollo de tumores ha sido presentado en sociedad durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Investigación del Cáncer, y se publica hoy en la revista Science. No es el único, ya que se conocen al menos otros 12 relacionados con la división incontrolada que caracteriza los tumores, pero sus descubridores creen que es una vía más fácil hacia medicamentos o terapias genéticas.

Como todo gen, éste, que ya se conocía en su versión no maligna, denominado supresor de tumores múltiple 1 (MTS1), dirige la producción de una proteína, en este caso la p 16, cuyo papel parece ser el de suprimir los tumores. En las células normales, la proteína actúa como un freno molecular sobre la replicación del material genético (ADN) durante el proceso de división celular. En las células tumorales, los investigadores, de la empresa Myriad Genetics y de la universidad de Utah, han encontrado una mutación en el gen, con lo que no produce la proteína y desaparece el freno para la división incontrolada de las células.

Según los investigadores, el gen de la p16 está implicado en muchos tumores, como los de cerebro, mama, sangre, pulmón, piel, hueso, ovario y riñón.

En el melanoma, un tipo de cáncer de piel, la ausencia de una de las dos copias correctas basta para dar lugar a gran número de mutaciones. Alexander Kamb, director de la investigación, ha dicho que espera encontrar esta mutación genética en más tipos de cáncer.

Un experto que no ha participado en las investigaciones, Michael Kastan, ha señalado a Reuter que al haberse hecho el trabajo sobre tumores desarrollados en laboratorio es necesario ampliarlo a pacientes de verdad. Según Kastan, el p16 puede ser un rival para el p53, el gen que hasta ahora se consideraba de mayor potencial para luchar contra el cáncer, ya que es más pequeño.

En el mismo congreso se presentó hace tres días un trabajo relativo a otra proteína, la telomerasa, que sólo se ha conseguido aislar en las células tumorales y que se supone es un factor clave para la inmortalidad de éstas.

Estos trabajos indican el gran interés que existe actualmente por los mecanismos celulares de división y muerte como enfoque para atacar el cáncer, pero también la gran complejidad de todos estos procesos moleculares, que impide pensar en aplicación médica inmediatas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 1994