Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El suicidio de Kurt Cobain sacude a una generación de la que él no se consideraba líder

El cantante de Nirvana, comparado a John Lennon por su influencia musical y social

Kurt Cobain, el cantante de 27 años cuyo cadáver fue hallado el pasado viernes en su casa de Seattle, asciende a la condición de mito con el paso de las horas. Miientras cientos de admiradores se congregan a las puertas de su mansión y las ventas de los discos de Nirvana se disparan en Estados Unidos, los críticos se apresuran a comparar su figura con la de John Lennon, el fundador de los Beatles, que fue asesinado de un disparo en 1980. "Fue lo más cercano a John Lennon que tuvo su generación", dijo el periodista de la revista Rolling Stone David Fricke. "Si no ves la relación, es que te estás perdiendo algo". Kurt Cobain rehuyó siempre su condición de líder generacional.

Las declaraciones de Fricke se emitieron en una programación dedicada a Nirvana que la cadena musical MTV improvisó tras descubrirse que la figura más sobresaliente del punkrock de los años noventa se había suicidado de un disparo en la cabeza. La MTV había estrenado en diciembre el especial Unplugged (acústico) de Nirvana, una banda que se dio a conocer en gran medida a través de esta cadena de televisión.La madre de Kurt Cobain, Wendy O'Connor, declaró que no había sabido nada de su hijo durante los últimos seis días, y que había especulado con la posibilidad de su suicidio. Cobain se encontraba en su casa de Seattle recuperándose de su último escarceo con las drogas, que le puso al borde de la muerte en Roma el pasado 4 de marzo. , Le dije que no se apuntara a ese estúpido club", dijo O'Connor en referencia a otros cantantes -Janis Joplin, Jim Morrison o Jimi Hendrix que también acabaron sus días de forma dramática.Examen del forenseEl forense de Seattle que levantó el cadáver, aseguró que la causa de la muerte era el suicidio y la identificación se tuvo que hacer tras examinar las huellas dactilares. El contenido e la nota que dejó Cobain antes de quitarse la vida es todavía desconocido.

Las canciones de Nirvana invadieron también las emisoras de radio, y los especialistas comenzaron a buscar en el pasado reciente de Kurt Cobain los signos de que su suicidio era poco menos que predecible.

La contribución de Nirvana a una reciente recopilación de los dibujos animados Beavis and Butthead era una canción escrita por Cobain y titulada Me odio y quiero morir. El periódico neoyorquino The New York Post publicó ayer a toda página una foto de portada en la que se ve al cantante con el cañón de un rifle de asalto en la boca. Era una foto de promoción tomada hace dos meses. Cobain había expresado su obsesión con el tema del suicidio, e incluso llegó a asegurar: "No creo que llegue a los 30".

Si a Cobain le deprimía algo era su propia fama y el ser considerado gurú de una generación. "Estamos totalmente exhaustos", dijo recientemente a la revista Rolling Stone, "hemos llegado a un punto en el que las cosas están empezando a ser repetitivas". Cobain recordó que las camisas a cuadros y las botas de leñador que se han convertido en señas de identidad del grunge en todo el mundo, eran parte del vestuario habitual en su ciudad natal de Aberdeen, un pueblo de leñadores a orillas del Pacífico.

Otro de los factores que se barajan en el apresurado intento de dibujar su personalidad atormentada, es que aparentemente él y su mujer, la cantante Courtney Love, del grupo Hole, estaban a punto de perder la custodia de su hija Fran había admitido a la revista Vanity Fair que se había inyectado heroína en el embarazo.En la cadena de tiendas de discos Tower Records, los vídeos y las canciones de Nirvana han sonado sin interrupción durante los últimos dos días, y el responsable de la sucursal de Nueva York aseguró que las ventas de In utero, el último disco de la banda, estaban experimentando un fuerte impulso. "Hay veces que muere alguien y a la gente no le llama nada la atención. Pero esto se va a convertir en un circo", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 1994