Leakey vuelve al frente de los parques de Kenia por orden del presidente Moi

El paleontólogo está paralítico tras un accidente de avioneta

Ana Camacho|Agencias
Madrid / Nairobi - 13 mar 1994 - 23:00 UTC

Danzas de victoria y gritos de alegría celebraron en Kenia la noticia de que Richard Leakey, el famoso paleoantropólogo y conservacionista keniano, volverá a su puesto de director de los parques nacionales de este país africano. Las presiones internacionales han obligado al presidente de Kenia, Daniel Arap Moi, a ordenar su reincorporación, la pasada semana, aunque fuese a regañadientes. En su silla de ruedas, Leakey volverá así a la lucha contra las mafias que controlan los cazadores furtivos.

Richard Leakey, de 49 años, es un hombre hecho a estar en el ojo del huracán de la controversia. Nació en Kenia en los tiempos de la colonia británica y se autodefine como un "africano blanco". "Crecí en un ambiente muy especial", explicaba en una entrevista concedida a este diario en Nairobi, la capital keniana, poco antes de cambiar, en 1990, su puesto de director de los Museos Nacionales por la defensa de la naturaleza.Sus padres, los famosos paleontólogos Louis y Mary Leakey, recorrieron el país, cuando todavía no había ni asomos de pistas asfaltadas, en busca de fósiles del eslabón perdido. "Cada viaje era una aventura", explicaba Richard al recordar cómo sus padres, siempre que fuese posible, arrastraban a los hijos a estas expediciones. El ser testigo de hallazgos que sirvieron para demostrar que el hombre era mucho más viejo de lo que se había creído prendieron en él la pasión por la paleontología.

"Aprendí con ellos no sólo a buscar cráneos ", dijo también entonces, en la época en que todavía soñaba con convertir Nairobi en el "Cabo Cañaveral de la investigación del orígen del hombre". No ocultaba la poderosa influencia de su padre que, hijo de un misionero anglicano, se había criado en una misión lejos de Nairobi. "Creció con niños kikuyu y fue aceptado como un iniciado de esta tribu; hablaba perfectamente las lengua kikuyu y suahili".

Tradición familiar

Richard es un gran defensor de la tesis de que el primer hombre era de el negra y nació en el Este de África. Ello le granjeó numerosas simpatías en el Gobierno poscolonial keniano. Pero también le valió numerosos disgustos. "El decir que el primer hombre era negro me ha costado amenazas de muerte, gritos y lluvias de tomates y huevos podridos inclusos en mis conferencias en lugares lejanos de Suráfrica como EE UU", dijo. "La gente cree que los paleontólogos viven ajenos al mundo pero no hay nada tan político como las investigaciones sobre el orígen de la humanidad; los fanáticos cristianos y ratistas me acusaron de ser un sacrílego con el contenido del Génesis".

Su pasión por la naturaleza también le viene de familia. Fue su padre quien animó y convenció a Jane Goodall y Diane Fossey -asesinada por los furtivos- a dedicarse a las investigaciones sobre chimpancés y gorilas, respectivamente, que las hicieron mundialmente famosas.

Como ha dicho a menudo, su cruzada contra los cazadores furtivos era la única forma de salvaguardar la principal fuente de recursos de este país que vive del turismo. Chocó con los intereses de los granjeros y de las mafías que controlan el tráfico de marfil, pieles y cuernos de rinoceronte.

Su espíritu batallador no decayó cuando, a raíz de un accidente en avioneta, Leakey quedó paralítico. Además de entregar a las llamas tesoros millonarios en marfil hallados en depósitos clandestinos, Leakey no pestañeó al denunciar la implicación del Gobierno en este siniestro tráfico. Fue la guerra. Una campaña de desprestigio que lo acusaba de malversación de fondos y racismo, lanzada desde el Gobierno, le llevó a presentar su dimisión el pasado enero.

Las presiones internacionales, especialmente del Banco Mundial, han obligado al presidente Arap Moi a ordenarle la reincorporación, no sin antes reprochar al organismo que Leakey dirige, el Servicio para la Vida Salvaje, su mala relación con los habitantes de las áreas protegidas. En unos momentos en que el Gobierno de Kenia se halla en el punto de mira de las grandes ayudas internacionales por las reticencias de su Gobierno a respetar los derechos humanos, ahondar en la democratización y hacer frente a la corrupción, la noticia de la vuelta de Leakey supone algo más que un triunfo ecologista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de marzo de 1994.

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