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"Philadelphia' es un filme honesto, pero no definitivo", dice Banderas

Aunque reconoce que el cine europeo hubiera tratado de manera distinta la homosexualidad, el sida y la discriminación que subyace tras la película Philadelphia, Antonio Banderas dice que el filme de Jonathan Demme, en el que el actor español interpreta al compañero gay del protagonista (Tom Hanks), "es honesto y digno, aunque no definitivo". Banderas, que se encuentra en Madrid promocionando Philadelphia ante el estreno en las pantallas españolas el próximo viernes, no cree, sin embargo, que las escenas cortadas resten credibilidad a la historia."Se ha polemizado mucho sobre los cortes de la película [origininanamente duraba tres horas y cuarto], pero de mi papel sólo ha desaparecido una escena en la cama, en la que cuento a Tom Hanks, que se encuentra dormido, una relación que he mantenido esa misma tarde", reconoció Banderas, que espera no ser estigmatizado con los papeles de homosexuales -en la Ley del deseo, de Pedro Almodóvar, ya interpretó a un gay-, porque "de ser así no me voy a sentir orgulloso de esta profesión".

En ese debate entre el cine americano -"más comercial y superficial"- y el europeo -"profundo y literario"-, Banderas no quiere quedarse con uno solo. "Una de las cosas que más admiro de la industria cinematográfica en Estados Unidos es su profesionalidad y la valentía y la libertad con la que trabajan los actores. El dueño del cine americano es el actor, al contrario que en Europa, donde son las historias y los directores los que priman".

Asentada ya casi definitivamente su carrera en Hollywood, al actor malagueño, al que su oscuro pelo largo y ondulado le da un aspecto más agitanado, no le importa que le encasillen en papeles de hispano, como el que interpreta en Philadelphia. "No me disgusta en absoluto, porque sería una manera de rechazar mi propia cultura hispana. ¿Qué absurdo haría yo interpretando a un personaje de Wisconsin?", se pregunta un Banderas a quien lo único que no le han arrebatado en Hollywood es su pasión. Y para demostrarlo extiende feliz sus brazos y casi grita: "¿No es verdad que los latinos somos actores más interesantes, con más carne que los anglosajones?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de marzo de 1994